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Durante años, Chile fue la excepción latinoamericana: instituciones razonables, apertura al exterior, prudencia fiscal y una economía capaz de transformar crecimiento en movilidad social. No era el paraíso, pero sí una rareza en una región acostumbrada a malbaratar oportunidades . Había una fuerte desigualdad, fruto del distinto aprovechamiento de las oportunidades y de la ausencia de redistribución política. Pero la misma bajaba entre las nuevas generaciones, con un mayor acceso al conocimiento y la salud. Todo eso quedó condenado en el segundo gobierno de Michelle Bachelet con sendas reformas tributaria y laboral. Por eso, doce años después, resulta tan significativa la autocrítica de economistas que contribuyeron al diseño de esas políticas y que ahora reconocen que sobreestimaron la capacidad de... Ver Más
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