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Una paciente de fibromialgia en Valladolid destapa su calvario: "Los médicos no te escuchan, te derivan a psiquiatría" | Collector
Una paciente de fibromialgia en Valladolid destapa su calvario:
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Una paciente de fibromialgia en Valladolid destapa su calvario: "Los médicos no te escuchan, te derivan a psiquiatría"

La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por un dolor crónico generalizado, fatiga intensa, alteraciones del sueño y una niebla mental que dificulta la concentración. Esta patología, que afecta aproximadamente al 4% de la población de Castilla y León y en un 90% a mujeres, es a menudo incomprendida por el propio sistema sanitario. El testimonio de Mariluz Zarzosa, una paciente de 47 años, revela un periplo de seis años hasta obtener un diagnóstico, un camino marcado por la incomprensión y la falta de escucha. Mariluz Zarzosa ha sido diagnosticada de fibromialgia en octubre de 2025, pero su lucha con los síntomas comenzó seis años antes. La razón de esta demora, según su testimonio, es la naturaleza "invisible" de la enfermedad. "Porque los médicos no te escuchan, porque no es una enfermedad fácil de diagnosticar, porque es una enfermedad que no se toca, no se ve", explica. La falta de marcadores biológicos visibles en pruebas radiológicas complica su detección. "No hay un hueso roto, no hay un músculo inflamado o, o sea, no hay nada que se pueda tocar", lamenta. Durante años, Mariluz fue derivada de un especialista a otro, desde traumatólogos de cervicales hasta de lumbares, sometiéndose a innumerables radiografías y resonancias que no mostraban nada. La respuesta recurrente del sistema sanitario fue atribuir sus síntomas a un problema psicológico. "Bueno, pues tienes depresión, te lo estás inventando, a psiquiatría", relata. Este camino la llevó a un consumo de "medicación de todo tipo", como ansiolíticos, calmantes e incluso fármacos para la epilepsia que buscan "dormir los nervios", pero que, en su caso, "tampoco funciona". La frustración de Mariluz no se limita al ámbito médico, sino que se extiende a su entorno más cercano. A pesar de contar con la ayuda de su familia, experimenta una profunda sensación de incomprensión. "Te sientes incomprendido. O sea, no se pone nadie en tus zapatos", afirma. Las tareas cotidianas se convierten en un suplicio. "Las tareas de casa son horribles, son muy difíciles de hacer cuando tienes dolor. Cuando estás media hora en pie y ya te tienes que sentar, porque ya no te aguantas", describe. Con 47 años recién cumplidos, se siente joven pero incapaz de realizar acciones tan simples como hacer la cama o limpiar los azulejos. La reacción de su familia, aunque con buena intención, agrava su sentimiento de inutilidad. "Llega tu marido, tu hijo y te dice, bueno, pues siéntate y no hagas nada. Es que eso de 'siéntate y no hagas nada', al final te hacen sentirte inútil", confiesa. Para ella, esas palabras "son losas que te van tirando encima". Tras seis años y después de que un reumatólogo le rechazara la consulta tres veces, finalmente consiguió un diagnóstico y un cambio en su tratamiento farmacológico. Sin embargo, la ayuda más importante ha llegado de la mano de personas que viven su misma situación. "El único sitio donde no me siento aislada es con personas con mi misma enfermedad", asegura. Fue así como conoció la asociación AFICROBAL, un punto de inflexión en su proceso. En la asociación, Mariluz pudo poner nombre a uno de los síntomas que más le angustiaba: la niebla mental. Hablando con una compañera, descubrió que su dificultad para encontrar las palabras no era una pérdida cognitiva precoz, sino un síntoma más de la fibromialgia. "Cuando empiezas a hablar con personas como tú, en la asociación, dices, 'ah, bueno, pues no me lo estoy inventando'", concluye. Para ella, la guía que no ha encontrado en los médicos, la ha hallado en sus iguales, en vísperas del Día Mundial de la Fibromialgia, una jornada clave para la concienciación. Actualmente, no hay un tratamiento específico para la fibromialgia. A los pacientes se les recetan principalmente relajantes musculares para combatir la rigidez y ansiolíticos. Por ello, desde las asociaciones se promueven terapias alternativas que ayuden a mejorar la calidad de vida y a reducir la dependencia de la medicación.

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