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Soldados de Demichelis: esperanza o descenso, X | Collector
Soldados de Demichelis: esperanza o descenso, X
Cope Zaragoza

Soldados de Demichelis: esperanza o descenso, X

Es una barbaridad jugar a las 14h en Mallorca con el sol que había este domingo. Es cierto, pero esa barbaridad le fue bien al Mallorca, que debe aprovechar cualquier factor interno o externo para sumar en el camino hacia la permanencia. Y ante un rival como el Villarreal que es un equipo mortal en transición, a los bermellones les vino bien el ritmo bajo y corregir todo lo que pudo las pérdidas que generaron contras peligrosísimas de los groguets. Pese a que la temperatura no es todavía veraniega y aparentemente no era tan complicado el día, otra cosa era en el césped a esa hora, ahí se notó desde el primer momento un campo en el que no corría la pelota, se había secado en seguida pese al riego habitual. Los jugadores pedían hidratación continuamente y aprovechaban cualquier pausa, pronto empezaron los calambres en los dos equipos. Una vez más, en el Mallorca la gasolina de varios jugadores comenzaba a terminarse a la hora de partido, de nuevo Martín Demichelis tuvo que mover piezas en función del estado físico de sus jugadores. Esta vez Mojica, Morlanes, Mateu y Pablo Torre eran los jugadores que no podían continuar. En ese instante, con las molestias de Mateu quien había suplido al sancionado Maffeo, Martín Demichelis tenía dos opciones: o dar entrada a Antonio Sánchez que hubiera sido lo lógico o sacar a un chaval, Miguel Calatayud, quien había ido por primera vez convocado. Cuando Demichelis exige a su equipo ser valiente, ser atrevido, es porque él lo predica con el ejemplo. Es una de las decisiones que determinan la filosofía del técnico argentino que ha dotado de personalidad a un Mallorca al que cogió cadáver. Calatayud entraba a jugar y lo hizo como si llevara todo el año. Esta decisión no es fruto de un arrebato, cuando Demichelis le da entrada lo hace convencido de que lo que ha visto del chaval en los entrenamientos le vale, sabe lo que le puede dar. Calatayud, como Orejuela, Olaizola, Cesc o Jandro... forman parte de ese grupo de jugadores del B que llama a entrenar y que han crecido con Siviero esta temporada hasta lograr el ascenso a Segunda RFEF. El técnico del B decía en COPE que estos jugadores dan parámetros físicos similares o mejores a los jugadores de Primera; otra cosa es el juego, sus condiciones y lo que puedan pulir para llegar a ser jugadores de Primera. El general Demichelis lo tenía claro, mandaba al campo de batalla al imberbe, quien no sólo defendió bien sino que se prodigó en ataque con determinación y tuvo hasta un tiro a puerta en la frontal que salió alto. Demichelis no es ese general que se sienta en la retaguardia con prismáticos para ver cómo caen sus soldados en el campo de batalla, les alienta, sí, les dice qué quiere de ellos, sí, les dice que van a resultar victoriosos, sí, pero lo hace sable en mano diciéndoles muy claro: yo iré al frente de vosotros. El técnico de Justiniano Posse (Córdoba, Argentina) tuvo que pedir cabeza a sus jugadores, porque su equipo ha pasado de ser el equipo más perdedor de la liga a ser un equipo que se muere de rabia por empatar con el tercero, eso podía provocar malas decisiones y perder el partido. Miren, Marcelino había cambiado ocho jugadores respecto al encuentro anterior, es cierto, pero ese equipo de ayer es un equipazo (Arnau, Mourinho, Rafa Marín, Veiga, Cardona; Buchanan, Comesaña, Thomas Partey, Alfon; Ayoze y Tani Oluwasey). Y cuando Marcelino quiso ir a por el partido en la segunda mitad con 1-1, porque el Mallorca les tenía sometidos y generando todas las ocasiones para ganar el partido en la segunda, los jugadores que comparecían eran Mikautadze, Moleiro, Gerard, Parejo. Arnau, quien había cometido ese error incomprensible al escapársele el balón aéreo que facilitaba el gol del empate de Muriqi, salvaba a su equipo de la derrota. El Mallorca ejercía el control del partido, a partir de su ya clásico rombo, jugando de dentro hacia afuerta, con Darder de nuevo en la base del rombo y un Pablo Torre en la punta del rombo, la media punta clásica, creciendo como jugadorazo que va a ser. Los volantes Morlanes y Samu dando esa salida y ese trabajo, el portugués volvió a desplegarse y su único lunar fue esa amarilla por protestar que le impedirá estar en Getafe. Samu dejaba detalles de gran calidad como el remate de media vuelta tras un gran control en el segundo tiempo. Ese juego de buscar fuera para luego meter el centro salía bien a medias, Luvumbo tiraba desmarques hacia afuera y generaba situaciones, pero los bermellones no eran capaces de finalizar bien en el primer tiempo, no hubo manera de ponerle un balón en condiciones a Muriqi, por lo que tuvo que ser involuntariamente Arnau quien se lo facilitara y van 22 goles del delantero, el Mallorca puede volver a tener un pichichi a este ritmo, quién lo iba a decir tras los 27 de Güiza en 2008. El caso es que en la segunda mitad los bermellones sí jugaron el partido que tocaba, mucho más fluido su fútbol, cómo ha emergido Darder que es otro jugador. Lo que ocurre es que podríamos decir lo mismo de todos, porque la cuestión es que con método, trabajo, repetición y mensaje, Demichelis ha conseguido un equipo que se enfada por empatar contra el tercero, ese inconformismo que es el único posible para llevar al Mallorca al a tierra prometida de la permanencia, en un éxodo que está siendo de creencia, de saber sufrir. Y saben sufrir los de abajo y los de arriba, otra vez la hinchada mallorquinista brindaba un recibimiento espectacular a los suyos. Otra vez, como el día del Espanyol, Demichelis bajaba al equipo del autocar y entraban todos a pie recibiendo ese calor de los aficionados entrando a Son Moix. Hablamos mucho de los de ataque, pero el empate ante el Villarreal, inmerecido porque los bermellones merecieron y debieron ganar (7 a 3 tiros fuera, 8 a 2 tiros a puerta para los bermellones), se escribe con las intervenciones de algunos de la última línea. Martin Valjent fue capaz de barrer todo lo que llegaba a la última línea, lo suyo y a  la espalda de los compañeros, repitiendo esfuerzos y además esfuerzos prolongados, porque le tocaron varias carreras largas. Mascarell sigue siendo tan bueno en la línea de retaguardia como cuando se incorpora a su puesto natural en medio en la segunda mitad. Mojica es otro y ante el Villarreal fue una de las continuas amenazas hasta que unas molestias lo mandaron fuera del partido. El Mallorca pasó del 4-4-2 al 4-3-3 de la última fase, con Luvumbo a un lado y Virgili al otro con Muriqi arriba y en medio Mascarell, Darder y Samu. El único "pero" fue que Jan parece haber perdido ese desequilibrio, la tentación sería atribuirlo a una pérdida de confianza porque ha perdido el sitio titular con la llegada del técnico, pero es demasiado simplista, y es que los rivales juegan. Se topaba ayer Virgili con mal cliente, Mourinho es un jugador rápido y un gran defensor, el joven extremo no encontraba cómo doblegarle, no conseguía irse, otra lección más para el aprendizaje. Tendrá que variar los recursos en su gran repertorio y además que no le pueda la ansiedad. Acabado el partido, y mientras el protocolo postpartido exige entrevistas y ruedas de prensa inmediatas, Demichelis no podía dejar de mirar a sus jugadores entrenando. Sí, porque el equipo entrenaba tras el partido, los que habían jugado menos y los suplentes. Un entrenamiento intenso porque aquí no hay tiempo que perder, hay partido el miércoles y como no se puede desaprovechar nada. En Getafe esperará una batalla, un partido que exigirá al Mallorca lo mejor de su templanza para no irse del partido ante un equipo que no deja jugar y un Mallorca que quiere el balón como su principal aliado. En eso ha convertido Demichelis a un equipo que no quería ver el balón ni en pintura, haciendo creer a los de abajo y los de arriba, siendo conscientes todos de que o son soldados de una causa, la permanencia, o espera el abismo del descenso, y eso no se contempla.

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