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Desde Extremadura a todos los aeropuertos de España: la fábrica que produce millones de bocadillos de jamón | Collector
Desde Extremadura a todos los aeropuertos de España: la fábrica que produce millones de bocadillos de jamón
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Desde Extremadura a todos los aeropuertos de España: la fábrica que produce millones de bocadillos de jamón

En un pequeño rincón de Extremadura, una empresa familiar ha logrado convertirse en el proveedor de los bocadillos de jamón de todos los aeropuertos de España y Portugal. Se trata de Lonchiber, una compañía del sector cárnico que, gracias a la innovación y a una idea original, produce anualmente cerca de 16 millones de bocadillos. Su dueño, Juan Luis, explica que la demanda es tan alta que podrían vender más si tuvieran mayor capacidad: "nos piden más". El origen de este éxito fue "una tontería que se nos ocurrió a nosotros", según relata su fundador. Compara la idea con la invención del Chupa Chups por su simplicidad y genialidad. "Lo desarrollamos, costó muchísimo esfuerzo, muchísimo trabajo, pero lo conseguimos hacer de forma industrial, y actualmente estaremos en torno a los 15 o 16 millones de bocadillos al año", detalla. Lo más sorprendente es que este imperio del bocadillo tiene su sede en Higuera la Real, un pueblo de poco más de 2.000 habitantes "medio incomunicado, porque no tenemos autovía, no tenemos tren, no tenemos de nada". A pesar de las dificultades, han conseguido que las grandes empresas del sector acudan a ellos. "Hemos conseguido que vengan todos aquí", afirma Juan Luis con orgullo. La clave, según su propietario, es ofrecer productos diferentes y de alta calidad. Este enfoque les ha permitido atraer a clientes de toda Europa que buscan innovación. La empresa da empleo a unas 44 personas, una cifra significativa para una localidad pequeña donde, como en otras zonas de España, notan la falta de mano de obra. Lonchiber no deja de evolucionar y ya trabaja en su próximo objetivo: el mercado musulmán. La compañía está finalizando la implantación de una nueva línea de producción exclusiva para elaborar productos con certificación Halal. "Ya está montada, falta la auditoría, acuerdos con las distintas empresas, y una vez que esté todo, pues, funcionar", explica el dueño sobre este mercado "totalmente inexplotado". La seguridad alimentaria es una obsesión para la empresa. Cuentan con la certificación BRC, una de las normas higiénico-sanitarias más exigentes del mundo, y se someten a auditorías sin previo aviso. "Sanitariamente hablando, somos los mejores", asegura Juan Luis. Disponen de su propio laboratorio para analizar todo el proceso y así evitar cualquier alerta sanitaria, lo que consideran fundamental para generar confianza en el cliente.

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