Letras Libres
La llegada a librerías de Una novela rusa, en 2007, distanció al autor, Emmanuel Carrère, de su madre, Hélène Carrère d’Encausse, una de las grandes figuras de la intelectualidad gala de las últimas décadas, secretaria vitalicia de la Academia Francesa. Dos años después madre e hijo abrazaron una suerte de amnesia voluntaria por la que esa pieza literaria nunca habría visto la luz y retomaron las relaciones. Su vínculo se volvió, según reconoce el escritor, más o menos afectuoso hasta la muerte de ella, ocurrida en 2023. Quizá hay que ver en la aparición de su último libro, Koljós –un retrato del linaje familiar de su madre, del modo en que esta conquistó la notoriedad en sus actividades académicas y, también, de la manera en que su hijo se relacionó con ella desde que era un crío hasta su muerte–, un intento de cerrar el sinsabor que aquel libro causó. Si bien la gran valía de Koljós es que este relato íntimo no se construye en forma de hagiografía, pues no busca suavizar el legado más triste o feroz de su madre, sino construir un lienzo justo y riguroso de una mujer tan brillante como polémica, muchas veces severa e impenetrable, descendiente de príncipes rusos y aristócratas georgianos, que mereció un funeral de Estado en el parisino patio de honor de los Inválidos. Carrère d’Encausse fue una de las grandes especialistas en la Unión Soviética, y lo cierto es que en este libro todo pasa por este país ya inexistente o, mejor cabría decir, por Rusia y parte de los países que conforman el espacio postsoviético. Carrère reconstruye el linaje de su madre viajando hasta el siglo XIX, comentando tanto su ascendencia rusa aristócrata como la parte georgiana perteneciente a la rama paterna. Es en el país caucásico en el que nacieron Iósif Stalin o Lavrenti Beria donde también vio la luz Georges Zurabishvili en 1899. Este emigró a París en 1924, un año después se casó con Nathalie y en 1929 nació su hija Hélène. Llegada la Segunda Guerra Mundial, Georges se convirtió en colaboracionista y se empleó como intérprete en un garaje que abastecía a la Wehrmacht. Liberado Burdeos, donde residía, tres miembros armados de los ftp (Francotiradores y Partisanos) se presentaron en su casa y se lo llevaron en septiembre de 1944. Nadie de la familia volvió a ver con vida al abuelo de Emmanuel y padre de Hélène. En la memoria de la futura historiadora quedó un trauma persistente, que poco antes de la muerte confesaba haber soñado con la vuelta de su padre. Carrère recuerda en Koljós la historia de su abuelo colaboracionista, que narró con mayor profundidad en Una novela rusa, lo que generó el cabreo de su madre. No obstante, la Rusia contemporánea aún juega un papel más interesante que el imperio zarista o el periodo soviético. Carrère confiesa su obsesión con la guerra de Ucrania, su creciente rechazo a la idiosincrasia del país agresor, y recuerda cómo aquel 24 de febrero de 2022 en que se inició la invasión él viajó a Moscú… The post Rusia como asunto de familia appeared first on Letras Libres .
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