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Antonio Agredano y el castigo que más le dolió en el colegio: "Todavía me estremece" | Collector
Antonio Agredano y el castigo que más le dolió en el colegio:
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Antonio Agredano y el castigo que más le dolió en el colegio: "Todavía me estremece"

Desmontarte la bicicleta, ser azotado por un bacalado salado o ponerte de merienda o cena lo que no habías comido al mediodía... son muchos los castigos que han recibido nuestros Fósforos y Antonio Agredano les dedica sus Crónicas Perplejas. Todavía me estremece el reglazo de madera que la profesora Isabel me dio en la mano derecha, frente a toda la clase, sin necesidad siquiera de levantarse de su silla. Era 3º o 4º de EGB. España estaba cambiando, pero con lentitud. Lo peor de aquel castigo es que, por más que ejercito mi memoria, no sé cuál había sido mi travesura o mi desobediencia. Aquel dolor, porque fue dolor, no fue un gesto, no fue simbólico, fue un latigazo que me acompañó todo el día, y aún hoy, como un extraño recuerdo. Pero no sé cuál fue su causa. Sólo el castigo perdura en mí, pero no lo que se juzgaba. Por eso pienso que la palabra es mucho más eficaz que la madera. Porque la palabra penetra en el edificio de lo que somos, como el agua tras la lluvia. Y ahí se queda, verdeando las paredes de nuestra conciencia. De lo bueno y de lo malo. Del orgullo y del arrepentimiento. De nuestras dudas y de nuestras pocas, poquísimas, certezas. Ahora que tengo hijos, y que a veces me sacan de quicio, hago uso de la palabra. Porque es más dura, más firme y más perdurable que la bofetada. Porque lo que se dice, permanece. Porque el dolor físico es efímero. Pero el dolor íntimo dura para siempre.

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