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El Alavés golea al Kaiserslautern: 9-2 para la historia
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El Alavés golea al Kaiserslautern: 9-2 para la historia

El 5 de abril del 2001 es una fecha marcada a fuego en la historia del Deportivo Alavés. Aquel día, en el partido de ida de las semifinales de la Copa de la UEFA, el conjunto vitoriano se enfrentó al Kaiserslautern alemán. En el vestuario albiazul reinaba el respeto, incluso el miedo. Eran “la Cenicienta” de los cuatro semifinalistas y el rival, un equipo alemán con la final disputándose en su país, imponía. “Esto podía oler mal”, recuerdan algunos protagonistas, pero el destino tenía preparada una de las noches más gloriosas de Mendizorroza. El partido de ida en Vitoria ha pasado a la historia por su resultado, un contundente 5-1, pero también por su naturaleza atípica. Fue un encuentro “extrañísimo”, marcado por cuatro penaltis, tres a favor del Alavés y uno para los alemanes. Pese a que la sensación general es que el equipo local “no hizo un grandísimo partido, ni mucho menos”, la efectividad fue máxima. Dos goles de Cosmin Contra de penalti, uno de Jordi Cruyff, otro de Iván Alonso también desde los once metros y un tanto final de Magno Mocelin sellaron una goleada que llenó de incredulidad y festejo las gradas. La palabra más repetida en Europa para describir lo sucedido fue “increíble”. El equipo alemán, entrenado por el mítico Andreas Brehme, había mostrado cierta “prepotencia” antes de la eliminatoria, pero el fútbol dictó sentencia. Como sentenciaron los protagonistas, “los partidos son para jugarlos y las eliminatorias también”, y el Alavés había dado un paso de gigante hacia la final. Para la vuelta, el 19 de abril, el Kaiserslautern había preparado una “auténtica encerrona” en el Fritz-Walter-Stadion. Confiaban en la remontada y salieron en tromba. “Sabíamos que ellos iban a salir a por todas y salieron a por todas”, explican desde el cuadro albiazul. La presión fue asfixiante y los alemanes se adelantaron en el minuto 7 por mediación de Youri Djorkaeff. Sin embargo, el Alavés demostró una “personalidad muy fuerte”. Aguantó el chaparrón inicial y Iván Alonso silenció el estadio con el empate en el minuto 22. A partir de ahí, el equipo se desató. Dos goles de ‘Boco’ y, sobre todo, la anécdota de la noche: el gol de Raúl Gañán en el minuto 89 para poner el 1-4 definitivo en el marcador. El tanto de Raúl Gañán es el símbolo de aquel equipo. Un jugador que apenas había disputado minutos en toda la temporada salta al campo en una semifinal europea y marca un gol. “El equipo tenía esas cosas”, recuerdan con una sonrisa. La jugada fue un contraataque rápido culminado por Gañán, quien, tras lo que sus compañeros definieron como un “mal control”, regateó al portero y marcó a placer. Su celebración, con la gente del banquillo, fue el “culmen” a un año difícil en lo personal. La eliminatoria concluyó con un aplastante 9-2 en el global para el Deportivo Alavés. “La verdad que fue la hostia, porque meter 9 goles al Kaiserslautern, yo no sé cuántas veces sucedió eso”, afirma un protagonista. El glorioso se plantaba en la gran final de Dortmund contra el Liverpool, un hito que, pese al resultado final, convirtió a aquellos jugadores en “héroes” para siempre.

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