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El Alavés remonta al Inter y conquista San Siro de una forma impensable
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El Alavés remonta al Inter y conquista San Siro de una forma impensable

Tras superar al Rosenborg, un equipo habitual en la Champions League, el sorteo de la Copa de la UEFA deparó el primer gigante para el Deportivo Alavés: el Inter de Milán de figuras como Recoba, Vieri y Zanetti. La plantilla, que al principio se mostraba indiferente, sintió un torrente de curiosidad y alegría. “Era un equipazo y nosotros lo que queríamos era jugar en un buen campo y contra buenos futbolistas”, confiesan desde el vestuario. El 15 de febrero de 2001, el Inter visitó Vitoria y, aunque Javi Moreno adelantó a los locales, el equipo italiano se fue al descanso con un contundente 1-3 gracias a dos goles de Recoba y uno de Vieri. Sin embargo, el Alavés protagonizó una de sus remontadas más memorables. Con el apoyo de un estadio lleno, los goles de Óscar Téllez e Iván Alonso en los minutos 70 y 73 sellaron un empate a tres que mantenía viva la eliminatoria. A pesar del lleno, el entonces presidente, Gonzalo Antón, lamentó la asistencia: de 12.400 abonados, solo acudieron unos 9.500, ya que se vendieron 3.200 entradas a no socios, dejando una espina clavada en la directiva. Con el 3-3, el Inter era virtualmente equipo de cuartos, pero el Alavés viajó a Milán con la convicción de poder dar la sorpresa. “Vimos en el partido de ida que, si bien tenían una calidad superior, era un equipo frágil en lo físico y en su situación anímica”, explican. La confianza del equipo vitoriano contrastó con el menosprecio del Inter, que les mandó a entrenar “a 40 kilómetros, a un campo de tierra”, un gesto que provocó una fuerte protesta formal por parte del club albiazul. El 22 de febrero de 2001, en un San Siro semivacío por la confianza de la afición local, el Alavés ejecutó su plan. El equipo aguantó el resultado hasta que, como estaba previsto, arriesgó en los minutos finales. Jordi Cruyff, en el minuto 77, marcó el 0-1, y poco después, en el 83, llegó el 0-2 definitivo que desató la locura en el bando vitoriano y la ira en la grada. La gesta quedó grabada a fuego en la memoria del club: “Marcamos una historia, escribimos una página muy bonita en la historia del Alavés” La eliminación del Inter provocó un estallido de violencia entre los 'tifosi'. Hubo lanzamiento de bengalas y sillas, y momentos de gran tensión en el palco, donde la familia Moratti, propietaria del club, era el objetivo de las iras. La policía tuvo que intervenir mientras los directivos visitantes vivían la escena con una mezcla de miedo y satisfacción. La victoria en Milán no solo dio el pase, sino que generó una “sensación de invencibles” en la plantilla y desató la euforia en Vitoria, que vivía un año mágico también con su equipo de baloncesto. El sorteo de cuartos de final deparó un rival que generó cierto “bajón” en el entorno: el Rayo Vallecano. Sin embargo, para la plantilla fue una eliminatoria muy compleja. “Éramos de la misma liga, nos habíamos enfrentado muchas veces, no había factor sorpresa”, recuerdan. Se trataba de un duelo entre dos equipos que se consideraban favoritos mutuamente, con la dificultad añadida de tener que jugar tres partidos seguidos —dos de UEFA y uno de Liga— en apenas una semana. El primer asalto, el 8 de marzo de 2001 en Vitoria, fue clave. El Alavés se impuso con un contundente 3-0, con goles de Azkoitia, Eggen y Vučko, dejando la eliminatoria casi sentenciada. Tres días después, en el partido de Liga, los vitorianos volvieron a ganar por 4-2. En la vuelta de la UEFA, el 15 de marzo, el Alavés perdió 2-1 en Vallecas, pero el gol de Jordi Cruyff aseguró el pase a unas semifinales históricas.

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