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Tras el terremoto electoral que dejó al Partido Laborista al borde de una guerra interna, Keir Starmer intentó este lunes salvar su liderazgo con un discurso con el que pretende relanzar no solo a su formación, sino a su mandato. «Los resultados electorales de la pasada semana fueron duros. Muy duros», dijo, antes de añadir que «perdimos a representantes laboristas brillantes. Eso duele y debe doler. Lo entiendo. Lo siento y asumo la responsabilidad». El premier compareció en Downing Street en medio de la mayor crisis de su mandato, apenas unos días después de unas elecciones locales devastadoras para el laborismo, que perdió más de 1.400 concejales y sufrió retrocesos históricos en antiguos bastiones electorales, mientras la extrema derecha de... Ver Más
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