El Comercio
Abrir un restaurante en el Perú siempre fue costoso. Sin embargo, desde el 2022 también es algo distinto: una actividad calificada, por un decreto supremo, como “de alto riesgo”. Como resultado de ese cambio, miles de empresas quedaron obligadas a practicar exámenes médicos de ingreso a cada nuevo trabajador, exámenes de retiro a quienes cesan y a contratar un Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo (SCTR) por cada uno de ellos. Para un sector con alta rotación de personal, donde cerca del 70% de empresas tiene trabajadores que no superan el año, ese ciclo se convierte en una carga que se repite sin parar.
Go to News Site