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El Plural

Almeida impulsa el negocio del "flex living" en Madrid mientras crece la alarma por la falta de regulación y el impacto sobre la vivienda

El Ayuntamiento de Madrid ha convertido el llamado flex living en una de las grandes apuestas inmobiliarias de la capital en plena crisis de acceso a la vivienda. Bajo el mandato de José Luis Martínez-Almeida, el Consistorio no solo ha facilitado operaciones urbanísticas vinculadas a este modelo de alojamiento híbrido, sino que además lo ha promocionado públicamente como una fórmula de crecimiento económico y residencial para la ciudad. El delegado de Urbanismo, Borja Carabante, llegó incluso a ejercer de prescriptor institucional de una promoción privada en Valdebebas a través de redes sociales municipales. Allí defendió la construcción de 583 apartamentos levantados sobre parcelas vendidas por el Ayuntamiento por más de 37 millones de euros. Según explicó, estos espacios se sitúan "a medio camino" entre la vivienda tradicional y el alojamiento turístico, ofreciendo desde estudios hasta apartamentos de varias habitaciones destinados tanto a residentes temporales como a visitantes. Detrás de esa definición ambigua se esconde uno de los principales focos de controversia. El flex living no cuenta con una regulación urbanística ni jurídica específica, pese a que su implantación se está acelerando en Madrid. El modelo engloba alojamientos temporales amueblados, con servicios incluidos como limpieza, internet, coworking o zonas comunes, pero con precios muy superiores al alquiler convencional y sin las garantías de estabilidad contempladas en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). La oposición municipal y distintos expertos alertan de que estas promociones funcionan, en la práctica, como alquileres de temporada encubiertos que permiten a las empresas esquivar las limitaciones legales aplicables a la vivienda habitual. El portavoz socialista de Urbanismo, Antonio Giraldo, sostiene que muchas de estas fórmulas "difícilmente responden a necesidades temporales reales" y denuncia que se están utilizando para maximizar rentabilidades inmobiliarias en un mercado ya tensionado Mientras miles de madrileños/as no pueden pagar un alquiler, Almeida promociona el flex living: "un modelo fuera de la Ley de Arrendamientos pensado para exprimir al máximo la rentabilidad de cada metro cuadrado", @giraldeo. Madrid no necesita más especulación, necesita alquiler… pic.twitter.com/2UicdW6TkH — PSOE en Ayto Madrid (@PSOEMadridAyto) May 11, 2026 "Mientras miles de madrileños/as no pueden pagar un alquiler, Almeida promociona el flex living: un modelo fuera de la Ley de Arrendamientos pensado para exprimir al máximo la rentabilidad de cada metro cuadrado (...) Madrid no necesita más especulación, necesita alquiler asequible", defienden los socialistas. La gran ventaja para las promotoras reside en el uso del suelo terciario. Gracias a cambios normativos impulsados por la Comunidad de Madrid y a la flexibilidad urbanística del Ayuntamiento, estos complejos pueden desarrollarse bajo licencias hoteleras o de hospedaje en terrenos destinados originalmente a oficinas u otros usos empresariales. Esto permite levantar pseudoapartamentos sin cumplir las mismas exigencias de calidad, superficie o servicios públicos asociadas a las viviendas residenciales. El fenómeno avanza a gran velocidad. Informes del sector inmobiliario prevén que la Comunidad de Madrid concentre más de 25.000 camas de flex living en 2028, con la capital como principal núcleo de expansión. Actualmente ya funcionan más de 11.000 plazas y otras 14.000 se...

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