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Partidos de niños con alerta máxima por rayos en Alicante:
Cope Zaragoza

Partidos de niños con alerta máxima por rayos en Alicante: "No hemos aprendido nada"

El sábado se vivió una situación incomprensible en Alicante, que indigna a los padres y que obliga a revisar los protocolos en caso de climatología adversa. Con hasta tres avisos de la AEMET (La Agencia Estatal de Metereología) sobre alerta máxima por rayos se jugaron encuentros de fútbol base desde primera hora en diferentes instalaciones municipales de Alicante capital y San Vicente del Raspeig. Los padres y madres de los niños no daban crédito a que las instalaciones deportivas se mantuvieran abiertas y que la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana no hubiera suspendido los encuentros de la jornada matinal del sábado 9 de mayo dada la peligrosidad de la situación en Alicante. Muchas familias se lanzaron a la carretera bajo el intenso aguacero y con la amenaza de truenos y relámpagos con la intención de llevar a sus hijos pequeños a jugar esos partidos: "No hemos aprendido nada después de todo", explicaban algunos padres en la Ciudad Deportiva de San Vicente antes del encuentro de categoría alevín (10-11 años) que enfrentaba a las 9:00 horas al Gimástic de San Vicente y al Playas de Alicante. "Parece mentira que ni el árbitro ni la Federación ni los Ayuntamientos suspendan la jornada viendo cómo caen los rayos cerca del campo y con cuatro gotas no tengan problemas para suspender las clases", se lamentaban. Ese partido se tuvo que parar a los seis minutos de comenzar y fueron los propios padres de los niños los que entraron prácticamente al césped para sacar a sus hijos del campo dada la proximidad de los rayos y el intenso aguacero ante la inacción del colegiado, de la Federación y de los Ayuntamientos. Incluso, el aeropuerto de Alicante vivió momentos de máxima tensión con la alerta máxima por rayos el sábado por la mañana. Retrasos en los vuelos desde primera hora y saturación de aviones en pista, con una ocupación del 101% que jamás se había producido. El peligro de que un relámpago cayera sobre los aparatos impedía el repostaje de las aeronaves y que pudieran partir del aeropuerto alicantino siguiendo su hoja de ruta. Fueron cuatro horas delicadas, que finalmente pudieron gestionarse de manera impecable sin que apenas hubiera que desviar vuelos a otros destinos. Viendo esa situación se explica aún menos cómo nadie actuó para suspender la jornada de fútbol base que, por suerte, se saldó sin que se reportaran accidentes.

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