Cope Zaragoza
El consultor y escritor Antonio Liu Yang, de origen pekinés y afincado en España desde los 10 años, ha desgranado en el programa 'Herrera en COPE' de la mano de Alberto Herrera las profundas diferencias culturales que separan la forma de hacer negocios en China y en España. Liu Yang, que lleva más de una década asesorando a empresas, subraya que entender estas particularidades es clave para el éxito. Una de las mayores barreras, según Liu Yang, es entenderse más allá del idioma. Mientras un español tiende a ser directo, la cultura china valora la armonía y evita la confrontación, por lo que un 'no' rotundo es casi inexistente. En su libro 'Cómo hacer negocios en China', ilustra esta idea con ejemplos prácticos para desarrollar la competencia intercultural. Por ejemplo, si un empresario chino dice 'lo discutiremos más adelante', un español podría interpretarlo literalmente. Sin embargo, el verdadero significado es otro: 'No estamos interesados, pero no queremos romper la armonía', aclara el experto. Es fundamental 'leer entre líneas', una habilidad que, según él, se puede practicar y desarrollar. En China, la confianza personal precede a la profesional, y el verdadero negocio se gesta fuera de la oficina. 'La cena es lo importante', afirma Liu Yang. El éxito de un acuerdo depende en gran medida del ambiente que se cree en estos encuentros, ya que, como sentencia, 'si la cena va bien, el contrato irá bien'. Otras costumbres como interrumpir al hablar, algo común en España para mostrar complicidad, en China se percibe de forma negativa. 'El chino piensa, ostras, por poco que hablo, ¿me estás intentando quitar mi turno de palabra?', explica. La puntualidad también se valora más en el país asiático, aunque con matices regionales en España. Liu Yang también ha abordado el estereotipo de los negocios chinos en España, como bazares y restaurantes. Explica que la primera generación optó por estos modelos por ser 'negocios muy básicos' que no requerían una alta cualificación. Su propio padre montó un restaurante en Cullera tras llegar a España en 1984, el típico 'chino de barrio' con un menú de siete euros. Un fenómeno que llama la atención es que hay pocos chinos de más de 65 años en España. La mayoría, al jubilarse, regresa a su país de origen. 'Tenemos un dicho en chino, que es, las hojas del árbol cuando caen vuelve a nutrirse a la raíz del árbol', comenta Liu Yang. Sin embargo, sus padres son una excepción y se han quedado jubilados en España, donde su madre da clases de chino y su padre se dedica a la pesca. La segunda generación de chinos en España, en cambio, está plenamente integrada y diversificada, con abogados, médicos o raperos. Además, el flujo migratorio ha cambiado, ya que España ya no es un destino tan atractivo para perfiles sin estudios porque la economía china ha mejorado mucho y muchos prefieren emprender en su propio país. El tópico de 'trabajar como chinos' es una realidad. La sociedad china avanza a un 'ritmo frenético' y son comunes jornadas laborales extremas, como el famoso horario '996' (de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana). 'Si yo tuviera una jornada de 8 horas, me buscaría otro trabajo para las tardes', confesó un obrero chino en un documental, una anécdota que Liu Yang rescata para ilustrar esta mentalidad. No obstante, empieza a haber un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones chinas, los nacidos después del año 2000. Estos jóvenes, con un futuro más garantizado, empiezan a valorar la conciliación y a entender que 'la vida no es solo trabajar'. Pese a ello, Liu Yang matiza que esto afecta a una minoría, que 'no llega ni al 1%' de una población de 400 millones de jóvenes. Finalmente, el consultor ha revelado cuál es el estereotipo del trabajador español en China. Lejos de una imagen negativa, los profesionales chinos 'envidian mucho' la capacidad de los españoles para mantener un buen balance entre trabajo y vida personal ('work-life balance'). Consideran que 'en España se vive muy bien' y se saca el trabajo adelante con 'más alegría', una lección de la que, según Liu Yang, 'tenemos que aprender muchísimo'.
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