Cope Zaragoza
En Galicia, miles de personas conviven con enfermedades renales, y muchas de ellas dependen de un trasplante para seguir viviendo. Para concienciar sobre esta realidad, la asociación ALCER, está desarrollando charlas en diferentes puntos de la provincia de A Coruña ha desarrollado recientemente una jornada informativa en As Pontes, centrada en la importancia de la donación de órganos. Este gesto, como recuerda Rafael Rodríguez, presidente de la federación gallega Alcer, es fundamental: "Si no fuera posible, yo llevaría muerto muchos años". La donación es un acto que "salva hasta siete vidas", realizado de manera "totalmente altruista y solidaria", y cuenta con el consenso de "todas las religiones, ideologías y credos". Según Rodríguez, no existe otro principio en el mundo que genere una unanimidad tan grande. Recibir un órgano supone un cambio radical para los pacientes. Rafael Rodríguez explica que los trasplantados celebran "dos aniversarios: el de nacimiento y el del trasplante". La diferencia en la calidad de vida es inmensa, especialmente para quienes dependen de la diálisis, un proceso que limita drásticamente su día a día. La dependencia de la diálisis afecta a todos los ámbitos de la vida, desde el físico al emocional. Como explica el presidente de Alzer, no es lo mismo que un riñón funcione 24 horas al día a que lo haga "solamente 4 horas de cada 48 horas". A pesar de las dificultades, concluye que "si estás trasplantado la calidad de vida mejora". Las charlas de concienciación también buscan desmontar los mitos que frenan la donación. Uno de los más habituales, aunque cada vez menos frecuente, es el miedo a que los médicos no hagan todo lo posible por salvarte: "No me hago donante de órganos porque a lo mejor me dejan morir en el hospital". Rafael Rodríguez recuerda que el sistema es extremadamente garantista. Cuando una familia acepta la donación, "cuatro médicos diferentes tienen que testificar que esa persona está muerta", mientras que en un fallecimiento habitual solo lo hace un facultativo. Además, subraya que el tráfico de órganos en España es "completamente imposible" debido a que el proceso está "totalmente legalizado". Galicia y España son líderes mundiales en donación de órganos. El índice de negativas familiares ha descendido y ahora solo una de cada cinco familias rechaza la donación. Sin embargo, la necesidad sigue presente: a finales del año pasado, más de 300 personas esperaban un órgano en Galicia. Cada año, unas 100 familias gallegas dan el paso de donar. Para garantizar la voluntad de ser donante, Rafael Rodríguez insiste en dos vías. La primera y más importante es "hablando con la familia", ya que "la familia siempre va a respetar tu voluntad en vida". La segunda es formalizar el testamento vital, un documento que ampara legalmente la decisión y que puede tramitarse a través de los centros de salud.
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