Cope Zaragoza
Una huelga general indefinida en el sector educativo ha sacado a las calles de Valencia a miles de personas en una marcha multitudinaria. La protesta, que afecta a cerca de 840 mil estudiantes y para la que estaban convocados más de 77 mil docentes, reclama mejoras salariales, de infraestructuras y de ratios, tal como se ha recogido en el programa 'Mediodía COPE Más Valencia' con Carles Villeta. Irene Machí, maestra en Benimodo, se ha convertido en una de las voces de la protesta. Asegura que la situación es el resultado de un "cúmulo de pequeñas cosas"que el profesorado ha ido asumiendo hasta llegar a un punto insostenible. "Hemos llegado al momento de decir, no damos más, no podemos más, y necesitamos salir a la calle", ha declarado Machí. Aunque la Conselleria intenta centrar el debate en una cuestión salarial, los docentes insisten en que el problema es mucho más profundo. "No es por el salario, la vocación es atender bien a tus alumnos, pero si no tienes el soporte no puedes llegar", explica Irene, que también es madre de un estudiante de segundo de Bachillerato afectado por la huelga. Las reivindicaciones incluyen la actualización de infraestructuras, la reducción de la burocracia y, más recursos para el alumnado de inclusión. La precariedad, explican, viene de lejos. Un profesor a punto de jubilarse ha relatado que las reivindicaciones son las mismas que en 2011 y que su sueldo no se ha actualizado conforme al precio al consumo en los últimos 15 años. "Es imprescindible que se regularice, sea una administración o la otra", ha afirmado. Este docente, que sabe que no se beneficiará de ninguna subida, asegura que lucha por sus compañeros del futuro. "Yo ahora estoy trabajando en la huelga, precisamente, por los compañeros y compañeras que vendrán detrás de mí", ha manifestado, recordando que él mismo se benefició de las luchas de los años 80. La oferta de 75 euros de la Conselleria contrasta con la petición de 500 euros mensuales que, según sus cálculos, sería viable. Desde un colegio del barrio vulnerable de La Coma, Pilar González, una directora y maestra de pedagogía terapéutica ha puesto el foco en la falta de recursos para la educación inclusiva. "Cada vez tenemos en las aulas más alumnado con necesidades educativas especiales y nos faltan recursos de orientación educativa, de maestros de PT, de audición y lenguaje", ha denunciado. Esta falta de personal, agravada por la matrícula sobrevenida, obliga a los docentes a una dolorosa priorización. "Nos vemos relegados a atender al alumnado que más necesidades tiene, y a los otros alumnos con problemáticas menos graves, no podemos atenderlos como deberían", ha lamentado. Esto se traduce en profesores que preparan recursos en casa y colegios que dependen de proyectos de innovación para conseguir material escolar. La huelga también ha contado con el apoyo de los alumnos. Estudiantes de segundo de Bachillerato, a las puertas de la selectividad, han acudido a la manifestación. "Está claro que nos preocupamos por la EBAU, pero hay que dar apoyo a esta manifestación, ya que es algo importante", ha comentado uno de ellos. Los estudiantes entienden las quejas de sus profesores, como las malas condiciones de las instalaciones o la elevada ratio de alumnos. "En verano, hacer exámenes en un instituto sin aire, eso es imposible", ha señalado una alumna, que también ha criticado las clases con "28 o 29 alumnos". Otro estudiante ha añadido que "vale la pena luchar por el futuro antes que asistir a clase". La marcha, que ha recorrido el centro de Valencia hasta la Plaza de la Virgen, se mantiene con carácter indefinido. Los sindicatos ya han advertido que, si no se alcanzan unos mínimos en la mesa de negociación, "volverán a las calles".
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