Cope Zaragoza
El psicólogo clínico de la cárcel alavesa de Zaballa que evaluó a Jaime, acusado de asesinar a su mujer, Maialen Mazón, en Vitoria en 2023, ha asegurado en el juicio que este no presentaba síntomas psicopáticos que le desconectaran de la realidad. Según el experto, el procesado mostraba una notable "indiferencia afectiva" pero en ningún caso sentimiento de culpa. Esta declaración ha tenido lugar este lunes en la sexta sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Álava. Jaime se enfrenta a una petición fiscal de 25 años de cárcel por asesinato con alevosía y ensañamiento, con las agravantes de parentesco y género. A esta pena se suman 8 años por cada uno de los dos delitos de aborto, ya que Maialen estaba embarazada de 16 semanas de gemelas, y otros 4 años por abandono de menor. La defensa, por su parte, solicita la absolución al alegar un trastorno mental transitorio. El psicólogo de la prisión de Zaballa, donde Jaime estuvo ingresado 18 días de forma preventiva, ha relatado que el acusado se mostraba "coherente y tranquilo dadas las circunstancias", un hecho que le "sorprendió". Durante su evaluación, no percibió en él signos de depresión ni ideas suicidas. El especialista también apreció rasgos narcisistas y un carácter "explotador" en sus relaciones personales. El procesado no solo no mostraba arrepentimiento, sino que intentaba justificar sus actos con un "locus de control externo", es decir, culpando a otros. "Ella bebía mucho y me fue infiel", llegó a decirle al psicólogo, a quien también afirmó: "No puedo estar arrepentido porque yo no he hecho nada". Pese a esta actitud, en otro momento de la evaluación, el acusado confesó: "No pienso en lo que he hecho porque no podría con ello". En la jornada las responsables de la Unidad Forense de Valoración Integral han confirmado que la hija de la pareja sufre "un trauma severo". La niña, que tenía dos años y medio cuando ocurrieron los hechos, permaneció sola durante 18 horas junto al cadáver de su madre en el apartahotel de Vitoria donde ocurrió todo. Cuando fue rescatada, se encontraba "en estado de shock y asustada", parecía "un animal perdido" y presentaba miedo, ansiedad por separación e hipersensibilidad al ruido. Las expertas han advertido que la menor mostrará en el futuro "una afectación psicológica" cuyo alcance dependerá del tratamiento que reciba. Este "trauma latente" podría manifestarse en trastornos de personalidad, consumos o rupturas de vínculos. El abandono sufrido le generará "una dificultad en el vínculo" que ya se traduce en "dificultades para socializar" en su entorno escolar. A todo ello se sumará el "estigma" de saber que su padre mató a su madre. La médico responsable de la autopsia de Maialen ha detallado que la víctima recibió 13 puñaladas, aunque solo una, localizada a la altura del pecho, fue mortal. Según la forense, todo ocurrió en "un escaso margen temporal". La víctima presentaba heridas defensivas en los brazos, calificadas como un "gesto instintivo", pero su capacidad de respuesta estaba muy mermada. La experta ha afirmado de forma contundente: "No se defendió, se escondió". Esta falta de reacción se explica por el elevado nivel de alcohol que Maialen presentaba en sangre (1,55 gramos por litro), que afectaba a sus reflejos y le causaba somnolencia. Mañana martes cerrará las comparecencias de los testigos el acusado, que podría responder solo a las preguntas de su abogado.
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