Faro de Vigo
La quietud que durante siete siglos habitó entre las piedras del convento de Santa Clara es desalojada desde este lunes por un eco distinto: el del cuerpo en movimiento. Fran Martínez, coreógrafo y bailarín, ya trabaja en el coro bajo de este espacio monumental, un lugar que hasta ahora solo imaginaba desde fuera y que hoy lo recibe con una «magnificencia» que, reconoce, le ha dejado impactado. «Al verlo desde fuera imaginas lo que puede llegar a ser, pero la verdad es que te deja asombrado, trabajar aquí es un lujo», explica.
Go to News Site