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La ciencia ficción se convierte en realidad con los planes de la NASA para establecer una colonia humana en la Luna. La agencia espacial estadounidense tiene un programa claro y ambicioso con un presupuesto de 20.000 millones de dólares y un objetivo: que el satélite natural de la Tierra esté habitado para 2033. Este proyecto, analizado en el programa 'La Noche de Adolfo Arjona', ya está en marcha con la misión Artemis II, que orbitó la Luna en abril, completando la primera de las tres fases del plan. Al frente del programa Base Lunar de la NASA se encuentra un español, el malagueño Carlos García-Galán. En declaraciones al programa, García-Galán explicó que el primer paso fue "mirar todos los programas y proyectos que estaba haciendo ya la NASA relacionados con exploración lunar y consolidarlos" para después imaginar la base del futuro y dividir el proyecto en fases. Diseñar una base permanente en la Luna implica superar enormes desafíos. Uno de los principales, según García-Galán, es la temperatura. La base se ubicará en el Polo Sur lunar, una zona de gran interés científico por la posible presencia de agua helada en cráteres con sombras permanentes. "Cuando estás en la sombra, la temperatura es bajísima, igual -400 grados Fahrenheit, y cuando está el sol cambia totalmente", explica en 'La Noche de Adolfo Arjona'. Esto obliga a desarrollar sistemas que soporten ambos extremos. Otro reto es la energía. Las noches lunares en el polo sur pueden durar hasta 14 días, impidiendo la generación de electricidad con paneles solares. Por ello, la NASA explora "tecnologías nucleares y combinarlas con la generación eléctrica por paneles solares", buscando tener una infraestructura permanente para 2030 que dé soporte vital a la base. La visión para 2035 es una base de "cientos de kilómetros cuadrados" con varios centros de módulos habitables, según detalla el director del programa. Estos módulos podrán ser de aluminio y kevlar o inflables, más fáciles de transportar. La infraestructura se completará con un posible reactor nuclear, grandes paneles solares, vehículos robóticos para preparar el terreno y una flota de drones para acceder a zonas difíciles. Una de las propuestas más innovadoras es el uso de polvo lunar para construir infraestructuras in situ. García-Galán confirma que es una idea "totalmente" verosímil y que habrá una "pequeña zona industrial" para extraer materiales y usarlos en la construcción de estructuras, como paredes para las zonas de alunizaje que protejan de la eyección de polvo a velocidades hipersónicas. Los astronautas contarán con dos tipos de vehículos: uno presurizado, similar a una autocaravana desarrollada con JAXA, la agencia espacial japonesa, para expediciones de varios días, y otro abierto, no presurizado, para trayectos cortos. Sobre la vida en la base, García-Galán asegura que los astronautas tendrán tiempo de ocio y conexión a internet. "Seguro que tendrán Netflix o cualquier otra cosa que puedan ver películas", afirma, destacando la importancia de mantener una buena salud mental. El regreso a la Luna después de más de 50 años responde a la necesidad de la humanidad de "seguir aprendiendo y avanzando". Para el directivo de la NASA, "montar una base lunar seguramente va a ser el desafío más grande que ha tenido la humanidad en toda su historia". Además, este esfuerzo impulsará tecnologías que "cambiarán la vida en la Tierra", como ocurrió con la microelectrónica gracias al programa Apolo, y servirá para "inspirar a nuevas generaciones" de ingenieros y científicos. Eel programa 'La Noche de Adolfo Arjona' también abordó otras realidades que demuestran que el futuro ya está aquí, como el Cybertruck de Tesla. Elon Musk, fundador de la compañía, lo presentó como su "mejor producto, lo más singular que hay en la carretera". David López, director de la revista Autobild, lo describe como "un coche del futuro mezclado con un coche militar", con una carrocería de acero inoxidable que le da una estética única. A nivel técnico, López señala que el acero inoxidable no reduce el peso, superando las tres toneladas, pero destaca el sistema de fabricación 'gigacasting', que ensambla piezas muy grandes para simplificar la producción. Aunque Musk afirma que es "resistente como un tanque", el director de Autbild matiza que no es indestructible. Su interior es "absolutamente rompedor", con una enorme pantalla de 18,5 pulgadas desde la que se controla todo. Sin embargo, este vehículo no se puede comprar en Europa, ya que su diseño "choca con las normativas de seguridad" europeas, especialmente en lo relativo a la protección de peatones. Su precio en EEUU oscila entre los 60.000 y 90.000 euros. En Las Vegas, la futurista sala de espectáculos Sphere representa otra de estas realidades, que demuestran que el futuro ya está aquí. Se trata de la estructura esférica más grande del mundo, con 112 metros de alto y 157 de ancho. El doctor arquitecto Sergio García-Gasco explica que es "el Ferrari de los cines", un edificio pensado para crear una "experiencia y una atmósfera visual y sensorial" totalmente envolvente. A pesar de su alto consumo energético, equivalente a 21.000 hogares, se abastece en un 70 por ciento de energía renovable. Curiosamente, su diseño es obra de un estudio de arquitectura español. Finalmente, el programa exploró el caso de Diella, la primera ministra creada por Inteligencia Artificial en Albania, encargada de la contratación pública para luchar contra la corrupción. Edgar Martín-Blas, CEO de Spatial, explica que funciona dentro de la plataforma 'e-Albania' para automatizar y verificar licitaciones. Sin embargo, su neutralidad está en entredicho, ya que la agencia que alimentó la IA fue arrestada por corrupción. Para Martín Blas, es más "una especie de herramienta de marketing" que una solución real, planteando un debate sobre la legalidad y la ética de usar una IA en la gestión pública.
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