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Se las prometía felices el sector de la cereza alicantino, toda vez que las previsiones apuntaban, por fin, a un buen año tras media docena de campañas decepcionantes. Pero las lluvias registradas estos últimos días, coincidiendo justo con el inicio de la recolección, han propinando un bofetón a los productores en forma de importantes daños en la cosecha. Alrededor de 500.000 kilos han resultado afectados por las precipitaciones, lo cual, teniendo en cuenta que es ahora cuando se pagan los mejores precios, ha generado unas pérdidas económicas cercanas a los tres millones de euros.
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