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Mediaset ha reculado con 'First Dates', relegado desde hace un mes a telonero de 'La isla de las tentaciones'. Pero, tras comprobar que el famoso 'reality' ha perdido fuelle, la cadena ha optado por devolver al programas de citas a su espacio habitual en el horario de máxima audiencia, al cual regresó este lunes 11 de mayo. Quien también regresó al restaurante fue Luciano (77) después del 'no' que recibió por parte de Conchi debido a la distancia en febrero de 2024. Esta vez tampoco supo ganarse a Encarni (76) a pesar de que tenía muchas papeletas a su favor. Y es que Luciano, un extremeño «positivo, alegre y resultón», se mantiene muy activo. Monta en bicicleta, camina mucho, juega a la petanca y de vez en cuando sale a tomar vinitos con los amigos. En el amor, busca una convivencia. Desde luego dispone de espacio de sobra, «un chalet adosado de 240 metros habitables cerca de Mérida». Solo le falta encontrar a la mujer adecuada, alguien que le de respeto, cariño, amor y sexo. «Todas estas cosas que conlleva la pareja». El equipo de 'First Dates' optó en esta ocasión por emparejar a Luciano con una soltera de Mérida. De hecho, él y Encarni descubrieron con sorpresa e ilusión que eran casi vecinos. La velada iba bien encaminada… Hasta que ciertos comentarios del extremeño encendieron las alarmas de su cita. A Encarni, una mujer de carácter que dice todo lo que piensa, no le gustó nada que el hombre presumiera de los metros cuadrados de su casa nada más empezar la cita. «Eso no me ha gustado. Yo no voy buscando dinero… Me ha parecido super mal, nadie se puede vender porque tenga un chalet o un dinero», aseveraba la cuidadora jubilada en privado. En la mesa, Luciano continuaba alardeando de que le había ido muy bien en hostelería. «Se hacía buen dinero», apuntó, para después enumerar una lista variopinta de clientes fijos muy conocidos del negocio donde trabajaba. No obstante, a Encarni no se le movió un pelo, sino más bien todo lo contrario. «Me ha parecido un poco fantasma. A mi no me impresionan los famosos. Vienes a lo que vienes, no a contar cuentos. Para qué quieres tanto chalet para ti, me parece absurdo. Ni lo limpiará en condiciones». Para rematar la sensación regulera que el soltero causó a su cita involuntariamente, su móvil empezó a sonar sin que él fuese capaz de apagarlo. Eso irritó todavía más a Encarni, que ya se había sentado a cenar algo airada. Ante el equipo, apuntaba que tras ese momento, le había parecido «todavía más abuelo». Así las cosas, la soltera lo cortó radicalmente cuando Luciano expresó su deseo de convivir con ella, excusándose en que está atada debido a que su hija reside con ella y no la pude echar. No contaba con que él se mostrara dispuesto a esperarla lo que hiciera falta. Y mucho menos que intentara acercar posturas en la intimidad del reservado aprovechando la atmósfera romántica creada por el equipo y patrocinada por una canción de Los Brincos. «Me he puesto un poco revuelta de la barriga que tiene… ¡Madre mía de mi vida! ¿Cómo me han buscado esto a mí? A estas las mato yo», comentaba la soltera ante las cámaras entre risas después de bailar con su cita. Pese a los reproches de la soltera por el pretendiente elegido, 'First Dates' animó a Luciano a que le diera un «beso como si fuese el fin del mundo» a través de un juego. Encarni le dio un abrazo para salir del paso y se puso en guardia, «si me hace cualquier cosa le meto un porrazo con la mano». Sin embargo, Luciano no captó las señales y se llevó luego un gran chasco al oír en la decisión final que Encarni no quería una segunda cita porque no había sentido mariposas en el estómago.
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