COPE
El proyecto Empoderatech ha nacido en Málaga con un objetivo claro: reducir la brecha digital y de género en el entorno rural. Impulsado por el Colegio de Ingenieros Técnicos de Andalucía (COITA) y la Diputación de Málaga, con la colaboración de entidades como La Caixa, esta iniciativa busca dotar a las mujeres emprendedoras de las herramientas tecnológicas necesarias para que sus proyectos vean la luz. La idea parte de una premisa sencilla, como explica Elena Díaz, vicedecana del COITA: "La tecnología no es solo para las ciudades". En los pueblos, especialmente en aquellos con menos de 20.000 habitantes como Alpandeire o Jubrique, la desigualdad es una realidad y las mujeres "lo tienen más complicado". El proyecto busca evitar que se queden "fuera de la conversación digital". Cristina Merino, colaboradora y emprendedora, detalla los dos pilares de Empoderatech. Por un lado, "darle herramientas a las mujeres en entornos rurales para que puedan emprender y llevar a cabo los proyectos que tienen". Por otro, y no menos importante, "ayudarles a crear una red de mujeres que estén en la misma situación y que puedan ayudarse unas a otras". Merino subraya la importancia de la comunidad, ya que, según afirma, "emprender es algo muy solitario muchas veces y complicado, y si tienes una red en la que apoyarte, todo va a ser mucho mejor". La iniciativa organiza jornadas por nodos, como en la Serranía de Ronda o el Valle del Guadalhorce, reuniendo a mujeres de varios pueblos cercanos para fomentar sinergias. Uno de los primeros retos es superar la desconfianza inicial hacia la tecnología. "Cuando una de las primeras preguntas que le lanzamos es, '¿cómo consideráis que sabéis de tecnología?', todo el mundo te dice no", explican las responsables. Sin embargo, al preguntarles si usan WhatsApp, el correo electrónico o leen noticias en el móvil, se dan cuenta de que la tecnología ya forma parte de su día a día. El proyecto ayuda a democratizar herramientas que parecen complejas, como la inteligencia artificial, demostrando que "es superfácil crear una web o generar tu plan de marketing". La sorpresa ha sido mayúscula en ambas direcciones, ya que incluso "ha habido mujeres mayores que nos han enseñado a nosotras a usar parte de la inteligencia artificial". Más allá de la técnica, el principal impedimento es la falta de confianza. Elena Díaz cuenta que se encuentran con muchas mujeres que ya tienen un talento o un producto —pintan cuadros, hacen pendientes de crochet o producen aceite— pero no se atreven a comercializarlo porque "tiene que ser muy complicado". No saben "cómo externalizarlo, cómo lanzarlo al mundo". Aquí es donde la figura de Cristina Merino cobra especial relevancia. Como emprendedora y "telecoartista", ella misma está dando los primeros pasos con su proyecto personal, centrado en generar una identidad de marca auténtica basada en los valores. Su experiencia sirve como "el ejemplo vivo de que, pasito a pasito, lo vamos consiguiendo". El objetivo final de Empoderatech no es solo la formación, sino "generar una red de mujeres tecnólogas rurales" que se ayuden entre ellas y motiven a las nuevas generaciones. Aunque el proyecto lleva poco tiempo, ya se ven los primeros resultados: algunas participantes han comenzado a publicar sus propios reels en redes sociales, atreviéndose a poner en práctica lo aprendido.
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