ABC
Beatriz Fernández había construido una vida cosmopolita junto a Martín, su marido. Economista especializada en comercio exterior, había vivido en distintos países y compartía con él un sueño sencillo y luminoso: formar una familia. En 2009 nació Isabel. Todo parecía encajar a la perfección en esa idea de maternidad feliz y ordenada que había imaginado durante años. «Había leído todos los libros posibles sobre crianza, proyectando un futuro maravilloso para mi hija», relata, sin poder evitar unos ojos rojos a punto de romper en lágrimas. Pero cuando la niña cumplió dos años, llegaron las primeras señales de alerta . Un pie torcido al caminar. Después, pequeñas caídas, torpeza, un lenguaje que empezaba a ralentizarse. Los pediatras insistían en que era... Ver Más
Go to News Site