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Caja Rural de Granada ha celebrado su Asamblea General Ordinaria, en la que los socios han aprobado las cuentas anuales correspondientes al ejercicio 2025. La entidad ha finalizado el año con un volumen de negocio superior a 13.604 millones de euros y una solvencia del 29%. Desde la cooperativa de crédito señalan que "la sesión ha puesto de manifiesto la solidez de la entidad, la coherencia de su modelo de negocio y su capacidad para generar un crecimiento sostenible en un entorno económico especialmente exigente". La evolución del ejercicio confirma, según la entidad, "la fortaleza de un modelo basado en la cercanía al cliente, el profundo conocimiento del territorio y una gestión prudente del riesgo, poniendo en valor el modelo de banca cooperativa". En un contexto de incertidumbre económica y volatilidad, la caja ha mantenido "una senda de crecimiento equilibrado, reforzando su actividad comercial y consolidando su posición como referente financiero". Durante 2025, el volumen de negocio de Caja Rural de Granada ha crecido un 11% anual, impulsado por el dinamismo de la actividad crediticia. La confianza de socios y clientes se ha reflejado en un incremento de los depósitos del 5,7% y un notable crecimiento de los recursos fuera de balance, que han aumentado un 21,9% gracias a nuevas soluciones de ahorro e inversión. La entidad se ha consolidado como un financiador clave de la economía real. Los préstamos a la clientela han crecido un 15,8%, superando los 5.000 millones de euros a través de más de 10.200 operaciones. Este apoyo se ha distribuido de forma equilibrada, con especial atención a las familias y al tejido empresarial. En el ámbito de los hogares, se han concedido más de 6.000 préstamos hipotecarios por un volumen total de 828 millones de euros. De forma paralela, la financiación a empresas, pymes y autónomos ha aumentado un 16,5% respecto al año anterior, reforzando el papel de la entidad "como socio estratégico para la inversión, el crecimiento y la generación de empleo". La calidad del balance es una de las principales fortalezas de la Caja, con una ratio de morosidad que se ha reducido hasta el 1,38%. El beneficio después de impuestos ha alcanzado los 107 millones de euros. La entidad ha destinado el 90% del excedente disponible, 98,7 millones de euros, a reforzar sus recursos propios. Como resultado, la ratio de solvencia (CET1) se sitúa en el 28,95%. Más allá de las cifras, la Asamblea ha puesto en valor el papel de la entidad como agente de desarrollo social. A través del Fondo de Educación y Promoción, se han destinado once millones de euros al fomento del cooperativismo y al apoyo a familias y empresas. Con estos resultados, concluyen, "Caja Rural de Granada reafirma su posición como una entidad sólida, comprometida y orientada a las personas".
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