La Opinión de Málaga
En sus cartas, Séneca aconsejaba a su amigo Lucilio que así como el agricultor no abandona la tierra tras un año de sequía, el hombre debe perseverar en sus empeños: «A menudo, lo que se había perdido por la esterilidad de un suelo persistente, lo devolvió la abundancia de un solo año», decía Séneca a su joven discípulo en sus epístolas morales.
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