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El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Gerencia de Urbanismo, da un paso más en la reconversión de Santa Clara como museo con la adjudicación de las obras del compás y la Puerta Reglar del antiguo monasterio. El proyecto básico y de ejecución contempla «la rehabilitación, consolidación y puesta en valor» de ambos espacios, así como las edificaciones colindantes y dependencias de vida monástica. En este sentido, el presupuesto base de licitación recogido en el citado anuncio, publicado en la Plataforma de Contratación del Sector Público y consultado por Europa Press, es de 8,53 millones de euros, y el plazo de ejecución previsto, de 36 meses. En cuanto a las mencionadas edificaciones colindantes, que aún mantienen una relación directa con el monasterio, son la casa del capellán y la portería al norte. La Comisión Provincial de Patrimonio ya informó favorablemente de dicho proyecto y autorizaba intervenciones en una crujía en el lado oeste y unas naves de talleres al sur, junto al patio del acceso a la Puerta Reglar. El compás, que conduce al entorno de la Torre de Don Fabrique, conecta con la portada del colegio Santa María de Jesús al frente; con la nave de la iglesia a través de su pórtico y sus construcciones anexas; y con la propia Puerta Reglar desde el patio de comunidad. La idea del proyecto aprobado consiste en reutilizar este espacio y sus construcciones asociadas para crear una «secuencia de usos» que sirvan al visitante de los diferentes museos y zonas expositivas que conforman el Espacio Santa Clara, y recuperar diferentes edificaciones puntuales que lo doten de los servicios que permitan la recepción y acogida de visitantes. A finales de 2024, Patrimonio también informó favorablemente del proyecto básico y de ejecución de rehabilitación, consolidación y puesta en valor de las antiguas cocinas del Real Monasterio. Este espacio es el resultado de numerosas ampliaciones y transformaciones desarrolladas en la zona sur de Don Fadrique, que, probablemente, se correspondería con la huella de la actual manzana delimitada por las calles Lumbreras, Becas, Hombre de Piedra, y Santa Clara, han detallado. La memoria del proyecto introducía un apartado para el estudio y la restauración donde se fijan los criterios de intervención, tanto generales como específicos, de la antigua enfermería, las cocinas y el huerto, así como la metodología de actuación, con las miras puestas en que el claustro actúe de elemento distribuidor que facilite el acceso a las distintas zonas de exposición, y que se recuperen los espacios domésticos de las religiosas.
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