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Toni, farmacéutico: "Cortamos el código de barras de los medicamentos porque es lo que presentamos a Sanidad y así la Seguridad Social nos abona la totalidad del medicamento a final de mes" | Collector
Toni, farmacéutico:
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Toni, farmacéutico: "Cortamos el código de barras de los medicamentos porque es lo que presentamos a Sanidad y así la Seguridad Social nos abona la totalidad del medicamento a final de mes"

Los farmacéuticos desempeñan una labor clave mucho más allá de entregar medicamentos. Son los profesionales que revisan tratamientos, resuelven dudas sobre la salud y garantizan que cada paciente reciba el fármaco adecuado de forma segura. Uno de ellos, Toni Miquel ha explicado en una grabación de Adrián G. Martín el motivo por el que las farmacias retiran el código de barras de las cajas de los medicamentos. Según explica, este procedimiento es fundamental para poder justificar la dispensación ante Sanidad y, de esta forma, asegurar el cobro de los fármacos financiados. “Quitamos el código de barras a los medicamentos porque es lo que presentamos a Sanidad y así la Seguridad Social nos abona la totalidad del medicamento a final de mes”, afirma. Este sistema se aplica exclusivamente a los medicamentos financiados por la Seguridad Social. Toni aclara que cuando un paciente acude con la tarjeta sanitaria, se seleccionan los fármacos que necesita y se imprime una hoja donde se adhieren los códigos de barras. En cambio, con una receta privada, donde el paciente paga el importe íntegro, “no quitaríamos el cupón” porque no es necesario justificar el abono. Para montar una farmacia en España, el primer requisito indispensable es “ser farmacéutico”. Toni detalla que el sistema de licencias es regulado y funciona de manera similar a las licencias de taxi, ya que se otorgan en función de la población. Además, existen restricciones de distancia: en Mallorca, por ejemplo, una nueva farmacia debe estar a un mínimo de 250 metros de otra farmacia o de un centro de salud. El mercado de compraventa de farmacias es libre, aunque el precio suele estar directamente relacionado con la facturación del negocio. “Hoy en día estamos en que si tú facturas 1 millón, se vende por 2 millones, o sea, se multiplica por 2”, señala Toni. Una farmacia que factura 300.000 euros podría venderse por 600.000, aunque el precio puede variar si el propietario considera que tiene un mayor potencial de crecimiento. La revalorización de una licencia no es automática, sino que depende del trabajo realizado y del crecimiento en la facturación. Sin embargo, factores externos como la pandemia del coronavirus afectaron negativamente al sector, provocando una caída generalizada de los precios de las farmacias, especialmente en zonas turísticas que vieron desaparecer a sus visitantes. El modelo de negocio ha evolucionado, ya que según Toni, “hoy en día, los medicamentos ya no dan tanto dinero”. Mientras que hace décadas un Omeprazol costaba 30 euros, ahora su precio es de 2,42 euros. Esta bajada de precios obliga a las farmacias a “reinventarse” y ampliar su oferta con productos de parafarmacia, como la dermocosmética o los productos dietéticos. La rentabilidad varía significativamente entre los medicamentos de marca y los genéricos. Toni explica que con los genéricos, los laboratorios ofrecen mayores descuentos, que pueden ir “desde un 10, un 15, un 20, hasta un 50%”. Esto hace que los farmacéuticos tiendan a dispensar la marca blanca, ya que el margen de beneficio es superior para un producto que tiene el mismo principio activo y el mismo precio para el cliente. En su farmacia, situada en una zona turístic de Mallorca, la venta libre (parafarmacia y medicamentos sin receta) representa un 65% de la facturación, frente al 35% de los medicamentos con receta. La rentabilidad de la parafarmacia, donde los precios no están regulados, se sitúa en torno a un 25-30%, según los cálculos que él mismo aplica. Actualmente, uno de los productos más demandados es el Ozempic, un fármaco para la diabetes que se ha popularizado por su eficacia para adelgazar. Toni lo describe como “un tesoro que la gente va buscando” debido a su escasez y a la alta demanda. Esta situación ha generado una “pelea” porque los pacientes diabéticos denuncian tener problemas para acceder a un medicamento que necesitan para su enfermedad. Junto a esta tendencia, Toni también ha observado un aumento en la dispensación de medicamentos para tratar la ansiedad y la depresión, especialmente “a raíz del coronavirus”. Además, existe una alta demanda de fórmulas magistrales preparadas en el laboratorio de la farmacia  utilizadas para fomentar el crecimiento del pelo.

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