La Jornada
Así de contundente y sustancial fue el grito unánime de las madres buscadoras en la bendición del Memorial de la Esperanza en Cuauhtémoc, Chihuahua, el 10 de mayo, al que hicieron eco el obispo y el padre Camilo, ecos a su vez de la Marcha por la Dignidad en la Ciudad de México y en muchas ciudades de la República. Ellas no celebran el Día de la Madres; ellas marchan. Sus recorridos de dolor y de denuncia resignifican este día, tantas veces preso del mercantilismo y la cursilería
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