La Opinión de Málaga
El Giro de Italia retoma este martes la competición en suelo italiano tras el traslado desde Bulgaria con una cuarta etapa de 138 kilómetros entre Catanzaro y Cosenza, una jornada engañosa que puede ofrecer más dificultades de las previstas para los velocistas. Después de un inicio marcado por las caídas y varias sorpresas, el pelotón afronta una etapa de transición antes de que la montaña cobre protagonismo en los próximos días.
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