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El aviso de una profesora de religión sobre las comuniones: "No nos perdamos en lo material" | Collector
El aviso de una profesora de religión sobre las comuniones:
Cope Zaragoza

El aviso de una profesora de religión sobre las comuniones: "No nos perdamos en lo material"

Mayo es, por excelencia, el mes de las comuniones. Las parroquias se llenan de niños y familias para celebrar la Primera Comunión, un sacramento que, según los expertos, corre el riesgo de quedar desdibujado por el exceso de celebraciones superficiales. Sobre este fenómeno ha reflexionado en COPE Noelia Ruiz, profesora de religión desde hace 17 años en el colegio Gerardo Diego de Olmayo (Soria) y catequista, quien advierte de la creciente tendencia a desvirtuar el sentido profundo de este rito fundamental en la fe cristiana. Uno de los problemas que más preocupan es cómo la esencia de la comunión se ha ido perdiendo en favor de grandes festejos. Noelia Ruiz describe una escalada en la que "las bodas son festivales, las comuniones son bodas y los bautizos son comuniones". Esta situación provoca que el foco se desvíe de lo verdaderamente importante: el significado espiritual del sacramento. La catequista lamenta que las familias se centren en exceso en aspectos secundarios. "Nos perdemos en tanto adorno, en que no fallen los detalles, el banquete, que si la mesa de dulces, y en el vestido, en todos estos detalles superfluos, y nos olvidamos de lo más importante", afirma Ruiz. Ese olvido, subraya, consiste en dejar de lado que "el niño participe por primera vez en la eucaristía, que es al final lo más importante del camino de la fe". Frente a la opulencia de las celebraciones, el papel de la catequesis y las clases de religión es crucial para devolver el protagonismo al significado religioso. Noelia Ruiz explica que, aunque son ámbitos diferentes, el objetivo principal es común: "transmitir el amor de Jesús". En el caso de la comunión, el enfoque se centra en presentar la fe como una relación personal y cercana. Para los niños, la comunión es el inicio de "la amistad que pueden tener" con Jesús. "Ahí empieza todo. Son los primeros pasos de la fe, cómo Jesús puede ser tu amigo, y ahí empieza un poquito los primeros pasitos, cómo y cómo luego la fe puede hacerse poco a poco más grande y más grande", detalla la profesora. Se trata de un recuerdo que, con el tiempo, perdura más que los regalos o la ropa: la felicidad de compartir ese día con la familia y los amigos. El compromiso de los padres es fundamental para que el mensaje cale en los niños. Ruiz insiste en la importancia de que la decisión de celebrar la comunión no responda a la "inercia social, sino por convicción". Es necesario un "seguimiento" y que la familia actúe "en consonancia con esos valores" cristianos. Lo ideal, según la catequista, es que la familia trabaje en ese foco y participe de la eucaristía dominical para que el niño tenga "una vida de fe rica y plena". Asimismo, destaca la importancia de mantener el vínculo con la parroquia una vez pasada la celebración. Para ello, "se intentan hacer grupos de poscomunión para que no se pierda ese vínculo, para que tampoco se pierda ese fervor, ese amorcito que han recibido". El objetivo es evitar que la Primera Comunión se quede en una simple "anécdota". Pese a una bajada generalizada en los últimos años, Ruiz percibe "una pequeña subida de niños" y un mayor "acercamiento a la fe" por parte de jóvenes y adultos, una tendencia que podría extenderse a los más pequeños. Finalmente, su consejo para las familias es claro: "que no se pierdan en lo material".

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