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Un día en CEDIA, el centro de Cáritas Madrid que visitará León XIV: “Son personas que tenían una vida estable, pero por un mal despido o depresión se encuentran en situación de calle" | Collector
Un día en CEDIA, el centro de Cáritas Madrid que visitará León XIV: “Son personas que tenían una vida estable, pero por un mal despido o depresión se encuentran en situación de calle
Cope Zaragoza

Un día en CEDIA, el centro de Cáritas Madrid que visitará León XIV: “Son personas que tenían una vida estable, pero por un mal despido o depresión se encuentran en situación de calle"

Carlos tiene 35 años. Hermel ronda los sesenta. A los dos la vida se les complicó en España, quedando en situación de calle. Estas semanas, ambos conviven en CEDIA, el centro que gestiona Cáritas en el barrio del Lucero de Madrid, y que acoge a personas vulnerables las 24 horas, a través de su centro de día y para pernoctar. “Queremos que recuperen la dignidad. Se les facilita alimentos, la ducha, la ropa limpia... y a partir de ahí se despliega la atención psicosocial”, ha explicado el responsable de CEDIA, Juanjo Gómez, durante la jornada de puertas abiertas que el centro ha facilitado a la prensa para conocer su labor. Y es que el próximo 6 de junio, León XIV estará en las instalaciones. Será su primer acto oficial en España, donde habrá aterrizado pocas horas antes. “Dará visibilidad algo que la sociedad invisibiliza, porque no le interesa o le duele”, destaca Gómez. Durante su visita a CEDIA, el Papa conocerá el testimonio de algunos de los beneficiarios. La mayoría de ellos no presentan un aspecto demacrado. Tampoco síntomas de algún tipo de adicción. Aunque los hay. A casi todos la vida se les truncó por diferentes motivos: “Tenían su trabajo, su familia, su matrimonio y, de repente, por un mal despido, un mal divorcio, una depresión, que nos puede pasar a cualquiera, se encuentran en situación de calle”, ha señalado el responsable del centro de Cáritas. Fue el caso de Hermel. El peruano llegó hace cuatro años a España. En este tiempo ha trabajado en el sector de la construcción, cuidado de ancianos, cocinero... Hasta que las piernas le fallaron: “Me tienen que operar de las dos piernas, estoy esperando la operación en traumatología. Pero no tenía como pagar el alquiler y me echaron a la calle”, ha relatado. En Madrid, situaciones como Hermel se cuentan por miles. Solo el pasado año, CEDIA acogió a un total de 2.534 personas, aunque solo pudo dar plaza para pernoctar a 880. Suelen permanecer en algunas de las habitaciones de CEDIA en torno a un mes, aunque el tiempo es flexible. Ahora mismo son 47 hombres y veinte mujeres. En su mayoría, son de nacionalidad española, seguida de latinos, ciudadanos del Magreb y del África subsahariana. No obstante, Juanjo Gómez alerta que cada vez son más jóvenes los que solicitan una plaza. “La media de edad en CEDIA son treinta años, por eso el centro se adapta a estas edades”. De ahí que el empleo sea uno de los ejes en el plan de acción de CEDIA, para conseguir que recuperen su autonomía: “No es un centro de entretenimiento, sino de entrenamiento donde se trabaja la búsqueda activa de empleo, habilidades sociales, que les ayude a nivel transversal a mejorar su situación”, ha puntualizado. El 80% de las personas que acuden a CEDIA, no vuelven a vivir en situación de calle, bien porque encuentran un empleo o son derivados a servicios de mayor duración. “Cuando comes, te duchas todos los días y vas bien vestido, puedes hacer entrevistas de trabajo, y es posible encontrar un empleo”, destaca Gómez. No todo es formación en CEDIA. También hay momentos para compartir en comunidad, especialmente después de la cena: “Ponemos alguna película, hacemos alguna actividad para conocernos más, les ponemos música... Son personas en situación difícil, y entonces lo mejor es sacarles una sonrisa”, ha explicado uno de los asistentes de Cáritas en CEDIA. Al tratarse de un centro de Cáritas, la atención espiritual es también importante. De ello se encarga el Padre Miguel, que preside las celebraciones eucarísticas en cada celebración. Además, está Claudio, un sacerdote jubilado. “En lugar de visitar obras, está con nosotros y atiende la comida, desayunos, acompaña a la gente... Tenemos un diácono permanente que tienen un taller de espacio de oración y escucha de la Palabra, y reflexiona con la gente”, ha detallado el responsable de CEDIA. En las últimas semanas, el centro ha recibido la visita de la delegación vaticana para preparar el encuentro de León XIV. La orden que les ha dado es muy clara. “Nos dijo que no hiciéramos nada en especial, porque el Papa quería ver lo que había aquí. En CEDIA el plan está muy desarrollado, pintaremos las paredes para que estén más blancas y poco más”, explica Juanjo Gómez. Para beneficiarias como Laura, será un momento especial encontrarse con el Papa: “Me gustaría decirle que las personas no podemos abandonar la esperanza en nuestro corazón. Lo más bonito es formar redes para ayudarnos unos a otros para que nadie se quede en la calle”, ha reflexionado. Para Carlos, CEDIA es una de las mejores opciones para personas a las que la suerte les ha dado la espalda para ayudarles a salir adelante: “Doy las gracias a Cáritas y a los trabajadores del centro. Esto nos puede pasar a todos. El vivir en la calle no es grato, pero hay gente que está para ayudarte, acompañarte en el proceso y hay un pequeño rayo de esperanza para que vea que siempre se puede salir de esta”, asevera. Y es que el futuro no será fácil en la mayoría de los casos. Menos aún en Madrid, donde los bajos salarios y el alto nivel de vida dificultan llegar a final de mes. Basta una reflexión de Juanjo Gómez para visualizar el problema: “Hace diez años podíamos ayudar a dar la entrada de un piso a una persona, ahora es la entrada de la habitación. La presión de la vivienda es enorme”, advierte.

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