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Las lecciones aprendidas 50 años después del Urquiola, la peor marea negra sufrida en Galicia: "Todavía hay barcos peligrosos navegando por el mundo" | Collector
Las lecciones aprendidas 50 años después del Urquiola, la peor marea negra sufrida en Galicia:
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Las lecciones aprendidas 50 años después del Urquiola, la peor marea negra sufrida en Galicia: "Todavía hay barcos peligrosos navegando por el mundo"

Fue el 12 de mayo de 1976 cuando un petrolero que se dirigía al puerto de A Coruña detuvo súbitamente su navegación. Una aguja submarina que no aparecía en las cartas náuticas hizo que el buque, que procedía del Golfo Pérsico, quedase embarrancado mucho antes de llegar a las instalaciones de Petrolíber. No era la primera vez que el Urquiola llevaba una carga de petróleo para el puerto de A Coruña. Pero sería la última Este 12 de mayo de 2026 se cumplen 50 años del peor desastre marítimo de Galicia. En vez de vaciar la carga en el puerto, la decisión de alejar el malherido Urquiola de la costa derivó en varias explosiones y un incendio. Y lo peor: en un muerto. El capitán Francisco Rodríguez Castelo no abandonó el barco hasta que fueron evacuados los 37 tripulantes. Se tiró al mar pero no sobrevivió, como sí lo hizo el práctico, Sánchez Lebón, que nadó durante tres horas en una agónica travesía en medio de un mar en llamas hasta que lo recogieron unos pescadores en la costa de Oleiros Canabal, en la costa de Oleiros. Eso solo fue el principio. El barco se hundió y se partió en dos, y 100.000 toneladas de crudo que inundaron las rías de A Coruña, Ferrol y Ares. El denso humo negro que cubrió está marcado en la retina de los más veteranos. Algunos cuentan que llovía petróleo y hay a quien pilló el suceso haciendo la mili y tuvo que colaborar en el rescate. "Estaba en la comandancia haciendo la mili de marinero", comenta Manuel. En aquel momento, tan jóvenes, "para nosotros era una ilusión ir ahí a hacer guardias o recoger marineros". A Mercedes, el Urquiola le pilló de niña. Recuerda que estaba con su madre en el patio tendiendo la ropa y "de repente, el cielo se puso todo, todo oscuro. Lo cubría una nube inmensa de humo negro". No sabían qué pasaba y, un poco después, se enteraron de que un buque llamado Urquiola "había tenido un problema enorme". el experto naval y secretario de la Fundación Exponav, Raúl Villa, recuerda que aquel "fatídico accidente" no fue el último, ni mucho menos. "Tuvimos otros muy, muy importantes, como el del Prestige. En 50 años, prácticamente seis accidentes muy importantes, cinco de petroleros", explica Villa, mencionando otros siniestros como el del Mar Egeo, el Andros Patria, el Polycommander o el quimiquero Cason. Según Villa, en el caso del Urquiola quedó demostrado que embarrancó con unas rocas que "no estaban reflejadas en las cartas de navegación", aunque ya había habido avisos. La "mala decisión" de intentar sacar el buque pasando por el mismo sitio donde había tocado provocó el desastre. El capitán, que "lo había hecho todo perfectamente", fue exonerado años después en el juicio final. El accidente del Prestige fue clave para que se tomaran "cartas de verdad" en el asunto. Una de las primeras decisiones fue alejar de la costa gallega el dispositivo de separación de tráfico. "En un año igual nos pasan 40.000 barcos por ahí y uno de cada tres es de mercancías peligrosas", detalla Villa. También se aceleró la desaparición de los buques monocasco, ya que los de doble casco, aunque no infalibles, "pueden ayudar". A partir de 2006, las sociedades de clasificación se volvieron más duras con las corrosiones, pues se detectó que muchos problemas derivaban de una "falta de mantenimiento". Además, ha mejorado la coordinación entre autoridades como Salvamento Marítimo y la Marina Mercante, se han instalado más barreras de protección en los puertos y, tras el accidente del Erika en 1999, se creó la Agencia Europea de Seguridad Marítima y se impulsaron los "puertos refugio". Gracias a esta "suma de cosas", el panorama ha mejorado. Raúl Villa destaca que "después de que teníamos un accidente duro cada 5 años, toquemos madera, desde el Prestige, pues ya vamos casi a 25 y ya no ha habido nada gordo". No obstante, advierte de que los riesgos persisten y que "todavía hay barcos peligrosos navegando por el mundo", por lo que es crucial que "se tomen todas las medidas para que los barcos estén muy, muy bien mantenidos". Pero poca gente conoce que el Urquiola tuvo una segunda vida. Según relata Villa, los restos del buque se reflotaron y se llevaron al puerto de Ferrol. Allí se desguazó la proa, pero se reutilizó la parte de popa, que tenía la sala de máquinas intacta. Con ella, el astillero Bazán Ferrol construyó un granelero llamado Lagos, que fue botado en 1983. Posteriormente, el barco fue comprado por otra naviera y rebautizado como Urduliz. Curiosamente, este buque tuvo un incidente con el portaaviones estadounidense Eisenhower en el puerto de Hampton (EE. UU.) cuando esperaba para cargar carbón. El portaviones colisionó con el Urduliz, y la naviera vizcaína fue indemnizada por los daños. La vida del barco no terminó ahí. En 1989 fue vendido de nuevo, se le llamó Castillo de Quermensó y pasó a tener bandera de conveniencia de Bahamas. Estuvo en activo hasta el año 2002, cuando finalmente fue desguazado en Bangladesh. A día de hoy, según Villa, todavía se pueden encontrar a la venta por internet algunas piezas y elementos originales del buque, como campanas o la chimenea, que funciona como salida de humos de un asador de Monte Alto.

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