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En una rueda de prensa sin precedentes, contra todo y contra todos, tan nostálgica por noventera como crepuscular por farragosa y errática, Florentino Pérez , además de convocar elecciones, volvió a revivir el caso Negreira, al que catalogó como «el mayor caso de corrupción de la historia del fútbol». Ya lo hizo en su última aparición pública, en la comida de Navidad del club celebrada el pasado 15 de diciembre, y lo volvió a hacer desde las entrañas de la ciudad deportiva de Valdebebas. «Nos hemos encontrado por el camino con una corrupción como el caso Negreira, el mayor de la historia del fútbol. Es incomprensible (...). Vamos a presentar a la UEFA un dosier de 500 páginas para que lo ataje de raíz», aseguró el presidente del Real Madrid. No suelta el hueso Florentino, que centró su discurso no solo en atacar a la prensa, en especial a este periódico, y en desafiar a sus hipotéticos rivales en campaña electoral, sino también en cargar contra el Barcelona y su escándalo arbitral. «Solo he ganado siete Copas de Europa y siete Ligas, que podía haber ganado 14, pero me las han robado. Hemos hecho un vídeo de los 18 puntos que nos han quitado esta temporada (...). Que tengamos que escuchar al presidente del CTA (Comité Técnico de Árbitros) que eso son cosas que hay que olvidar... ¿Pero como que hay que olvidar?». «Nos hemos enterado hace poco, no nos podíamos imaginar que el jefe de los árbitros hubiese repartido dinero del Barcelona durante dos décadas. Ha salido tarde ese tema. Desde ese momento estamos elaborando un dosier y vamos a llegar hasta el final. Es el caso más grande de corrupción de la historia del fútbol. No se le pasa a nadie por la cabeza en el mundo pagar a los árbitros. Es inconcebible», aseguró Pérez, que volvió a atacar con dureza al Barça, equipo con el que ha roto relaciones, una brecha que quedó demostrada el pasado domingo cuando no asistió al clásico en el que los azulgranas se proclamaron campeones de Liga. «Los socios del Madrid están conmigo, en mi guerra contra Negreira y demás. No siempre sale perjudicado el Madrid, salen otros equipos. El Barça siempre es el beneficiado. A ver si la UEFA mete mano en este asunto, que la va a meter. No puede ser que esté bajo la sospecha de una corrupción pagada durante 20 años, que a ver qué pasa en lo penal y en lo deportivo por la UEFA. No he venido a que los árbitros se enriquezcan con el dinero del Barcelona», cargó el mandatario. Sus perlas dialécticas fueron constantes durante la más de una hora que duró su comparecencia, un compendio de frases que repasaron desde su estado de salud hasta la visualización del fútbol por televisión. «Dicen que no existo, que estoy enfermo, que tengo un cáncer terminal. Mi salud es perfecta, si tuviera cáncer tendría que entrar en un centro oncológico (...). Quieren que esté en la fase terminal. Un amigo me ha dicho que hay un sitio en China para las enfermedades oncológicas. No me cago en su padre porque... Se lo han creído hasta mis amigos», dijo, antes se señalar uno de sus sueños. «Por ejemplo, el fútbol gratis, que los niños de África puedan ver el fútbol gratis. Y no es por el bien del Real Madrid, es por el bien del fútbol». De mensajes megalómanos («Me han escogido el mejor presidente de la historia del Real Madrid. Yo lucho contra todos. Soy el presidente más laureado de la historia») a construcciones de lo más crípticas («Eso de que estos intelectuales del régimen o del mayo del 68 se dediquen a filosofar sobre el Real Madrid como si fuesen ellos de Móstoles, no»), Florentino repasó de manera muy superficial la actualidad deportiva del equipo. Descartó profundizar en el posible fichaje de Mourinho como entrenador de cara a la próxima campaña («No estamos en ese momento procesal, estamos en arreglar que el Madrid sea de sus socios») y habló de la mediática pelea entre Touchaméni y Valverde que acabó con este último con un traumatismo craneoencefálico y en el hospital. «Me parece muy mal y me parece peor que lo hayan sacado a la luz. Llevo 26 años y ningún año no se han pegado dos jugadores… o cuatro. Pero me parece muy mal que salga de la casa», analizó, e incluso auguró haber encontrado al topo en el vestuario. «Los enemigos de dentro déjemelos a mí, de esos me encargo yo». Lo dicho, contra todo y contra todos.
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