Faro de Vigo
Dani Méndez lo tiene claro. Pocos habrían apostado por él el pasado mes de octubre cuando se hizo cargo del Lalín tras la sorprendente destitución de Roberto Fernández. «Había gente que pensaba que estaba siendo un oportunista porque mi hermano era el presidente. Decían que no iba a durar ni dos semanas. Está claro que no es fácil ser profeta en su tierra pero mira a dónde llegamos. No estuvo nada mal», argumenta el entrenador lalinense a modo de reivindicación y también de despedida. Sí, Dani Méndez ha decidido no seguir como entrenador del Lalín la próxima temporada. Lo hace en su mejor momento, después de haber hecho historia y después de haber conseguido lo que nadie logró en catorce años, devolver al equipo rojinegro a Tercera División. «Soy un hombre de club y mi trabajo aquí está hecho. Es hora de irse», sentencia un hombre al que solo le queda dejar caer el micrófono y cerrar con estruendo la puerta del Cortizo al salir.
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