La Opinión de Murcia
En esta ocasión, escribir mi artículo semanal es especialmente difícil. Porque es muy complicado decir adiós a alguien a quien quieres, a quien respetas, a quien valoras. Y todo esto va unido, para mí, al hablar de José Ballesta, de Pepe, para los muchos amigos que fue dejando a lo largo de su vida profesional y personal. Una vida que se ha roto demasiado pronto y que nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad del ser humano, por mucho que su apariencia esté plena de fortaleza.
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