ABC
Cuando Yolanda Díaz se revolvió sobre su propio eje y reivindicó las cosas tan chulísimas que hacía el Ejecutivo nos cogió con los deberes hechos, suscritos a la agenda de la Moncloa, hoja volandera de lectura obligada para quienes desde la moción de censura y regeneración seguimos sin distracciones ni ruido el curso de una acción de Gobierno transformadora e imparable. Negro sobre blanco. Aquello tan trillado de «me encanta el olor a napalm por la mañana» es de una ingenuidad absoluta frente al gusto perverso que da levantarse antes del amanecer y desayunarse con una buena ración de 'scroll' palaciego, empezando por las idas y venidas del presidente y terminando por el programa de festejos y compromisos de los ministros y las ministras de la cuota de Yolanda, que a diario cierran la agenda por todo lo alto, valga la paradoja. Como el Gobierno de la Gente es también el de la transparencia , seguro que un día de estos alguien con estudios superiores mete en la batidora o la freidora de aire de la IA todas las citas institucionales publicadas en esta agenda –son miles, consecuencia numérica de sumar actividad y activismo, gato por liebre– para en cuestión de diez minutos elaborar una tesis sobre el dicho y el hecho de lo que desde 'Apocalipsis Now' entendemos por acción de gobierno. Napalm y catarsis para todos. Como el apagón de Beatriz, la de los plomos, la Agenda del Gobierno es multifactorial y puede leerse en cualquier sentido, común o no, y con la más diversa finalidad investigadora. Nos quedamos en este breve apunte con la capacidad de los ministros y las ministras de Pedro Sánchez para dejar todo lo que se traen entre manos y dejarse entrevistar. ¿Por qué? Porque sí. ¿Para qué? Para nada. Para que esta agenda cuadre en tiempo y forma no solo es necesario que un ministro de los que no van al Senado tenga un hueco para atender a los medios, sino que estos estén dispuestos a darle cuartelillo y ponerle delante un micrófono o una cámara. ¿Por qué? Porque sí. Y para que un gobierno sea transparente alguien tiene que acristalarlo y mantener limpio el escaparate, y ahí está la prensa del movimiento, permanentemente colgada del arnés para, en evitación de los accidentes laborales que tanto afligen a María Jesús, sacarle con vaho y aliento amigo brillo a la luna. Tras ocho años de transparencia , ¿en qué consiste la acción de gobierno? En contarla. Que parezca acción lo que es narración.
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