COPE
Un informe elaborado por Food Prince, una iniciativa de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, desvela qué es lo que realmente buscan los jóvenes creyentes en el mercado laboral. Aunque el salario es un factor "muy importante" como fuente de bienestar económico, el estudio concluye que para esta generación es una condición necesaria, pero no suficiente. Los jóvenes demandan algo más, mostrando una especial sensibilidad por el ambiente en el trabajo. Esta es una de las principales conclusiones de la investigación, que tiene un carácter internacional con datos de ocho países y en la que se aprecian puntos en común que son "casi generacionales", según explica Francisco Javier Pérez Latre, profesor de la Universidad de Navarra y miembro del proyecto. Buscan una coherencia entre sus vidas y un propósito que vaya más allá del rendimiento. La encuesta detecta un "nexo de conexión claro" entre los creyentes y una visión del trabajo más trascendente, positiva y esperanzada. Este componente espiritual, según el informe, incrementa la esperanza y la ilusión ante el futuro, un dato relevante en un país como España, que cuenta con la segunda tasa de paro juvenil más alta de la Unión Europea. Esta actitud no solo beneficia al individuo, sino que repercute en la comunidad. Sentirse a gusto y en coherencia con los propios valores, virtudes y creencias se traduce en un mejor desempeño y en la capacidad de "contagiar al resto esa manera de vivir". Esto, a su vez, genera una mayor estabilidad y un ambiente más agradable. El estudio también aborda la dualidad entre el trabajo remoto y el presencial. Los datos resultan paradójicos: mientras los jóvenes valoran la libertad que ofrece el teletrabajo, también echan de menos el contacto con sus compañeros, confirmando que el empleo es, ante todo, una "realidad social" que el formato remoto altera. Para muchas personas, el "espíritu de servicio" se convierte en una fuente de satisfacción superior a otros elementos. Por ello, el informe subraya que los empleadores deben entender que un puesto laboral no es solo una tarea con una contraprestación económica. "Un trabajo tiene que tener una dimensión humana", afirma Pérez Latre, destacando que "las personas quieren crecer y mejorar en el trabajo". Aunque en la encuesta no se ha profundizado sobre la religión en los procesos de contratación, Pérez Latre señala que la aportación de la espiritualidad es muy patente en el día a día. Un empleado con una religiosidad vivida de forma natural genera "dinámicas en el trabajo muy positivas y distintas", un aspecto que anima a los empleadores a tener en cuenta.
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