La Jornada
Londres. El primer ministro británico, Keir Starmer, hizo caso omiso ayer a los llamados a su dimisión y comunicó a sus ministros que seguirá encabezando el gobierno, a pesar de las 48 horas “desestabilizadoras” durante las cuales se intensificaron las peticiones de que establezca un calendario para su salida tras la dura derrota en las elecciones locales.
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