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"Mamá, ¿pero yo ahora mismo me voy a morir? Es que yo tengo muchas cosas que hacer en la vida todavía": la lección de un niño que superó un cáncer | Collector
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"Mamá, ¿pero yo ahora mismo me voy a morir? Es que yo tengo muchas cosas que hacer en la vida todavía": la lección de un niño que superó un cáncer

Cristina Delgado, madre de Julián, ha relatado la dura experiencia que vivió su familia cuando a su hijo, con solo dos años, le diagnosticaron leucemia. Lo que comenzó como una visita al pediatra para pedir amoxicilina terminó en un ingreso de urgencia en la UCI. Afortunadamente, según cuenta, el diagnóstico llegó en apenas dos horas, un momento de shock pero también el inicio de un largo camino. El impacto inicial fue brutal. Delgado lo recuerda como una sensación de irrealidad, como si estuviera viviendo una película: "esto no me está pasando a mí". Sin embargo, ponerle nombre y apellidos a la enfermedad supuso un alivio, ya que "el diagnóstico va seguido, gracias a dios, con un tratamiento". El protocolo para la leucemia de Julián implicó un ingreso inicial de 30 a 40 días aislado en el hospital, con una primera semana en la UCI. El tratamiento completo se extendió durante dos años, un periodo que la oncóloga resumió con una frase contundente: "los próximos 2 años de tu vida los vamos a pasar juntos". Las visitas al hospital eran constantes, al principio cada dos o tres días. Ese tiempo transformó sus vidas. El hospital se convirtió en su "nueva vida" y su "nuevo círculo social", compuesto por oncólogas, enfermeras, otras familias y asociaciones como Adano. Para Julián, los otros niños con mascarilla eran sus únicos compañeros de juegos, y el hospital, un "sitio seguro". Cristina Delgado subraya que, a pesar de todo, un niño necesita normalidad. "El niño quiere ser niño, no quiere ser un una persona enferma", explica. Para Julián, que entonces tenía entre dos y tres años, lo más importante era mantener su círculo familiar cerca, tener con quién jugar y que le hablaran con amabilidad, sintiéndose así "como en una familia, en un hogar". Ahora, con 9 años, Julián empieza a ser consciente de la gravedad de lo que vivió. Aunque recuerda a sus compañeros de hospital como su "grupo de amigos", también ha comprendido que algunos de ellos murieron y que la enfermedad era algo "serio". Esta nueva conciencia se manifiesta en reflexiones profundas e inesperadas. En una ocasión, mientras se dirigían a un homenaje de duelo, Delgado le explicó a su hijo que no era un evento festivo. La respuesta de Julián fue sobrecogedora: "Mamá, pero yo ahora mismo me voy a morir, es que yo tengo muchas cosas que hacer en la vida todavía". Una frase que, según su madre, demuestra los "pozos" de reflexión que le van saliendo. De toda esta experiencia, Cristina Delgado extrae una lección fundamental: "el valor de la sociedad". Ha aprendido que "nos tenemos que apoyar los unos a los otros" y que la vida depende de uno mismo y del apoyo de los demás. Hoy, como presidenta de Adano, aplica esta filosofía ayudando a otras familias que atraviesan la misma situación.

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