Cope Zaragoza
La doctora y neurocientífica Ana Asensio ha presentado en COPE Navarra su nuevo libro, “El cerebro necesita abrazos”, una obra que profundiza en cómo el amor, la conexión y el vínculo son una auténtica medicina de vida. Asensio sostiene que el afecto no es una opción, sino una necesidad biológica fundamental para el bienestar y la supervivencia. Desde el nacimiento, el contacto físico es, junto al alimento, el principal regulador del sistema nervioso. Asensio explica que los niños que crecen con comida pero con poco afecto experimentan un deterioro en su salud, son más enfermizos y tienen muertes prematuras. Por el contrario, el cariño y el contacto físico mejoran el sistema cardiovascular e inmune, la resiliencia y hasta el humor. El concepto de "abrazo" va más allá de lo físico. Según Asensio, existen “abrazos simbólicos” que relajan igualmente el sistema nervioso. Gestos como una sonrisa, una mirada cómplice o una escucha activa y sin juicios son formas poderosas de conexión que transmiten apoyo y seguridad. Estas dinámicas son cruciales en todos los ámbitos, desde la familia y la cuadrilla de amigos hasta el entorno laboral. “Si nuestro trabajo va a ocupar un tercio de nuestro tiempo, ¿cómo no va a ser importante con quién esté?”, reflexiona la doctora, destacando que las personas se mimetizan con quienes tienen al lado. La neurociencia respalda estas afirmaciones con datos contundentes. Asensio cita un estudio de Harvard de 82 años que señala la calidad de los vínculos como el mayor predictor de longevidad y felicidad, pudiendo alargar la vida entre 5 y 10 años. En contraposición, afirma que “las relaciones tóxicas o el rechazo social es tan perjudicial como fumar 15 cigarrillos al día”, ya que acortan los telómeros del ADN y, con ello, el tiempo vital. Un entorno afectivo saludable desencadena una neuroquímica beneficiosa en el cerebro. “Tu cerebro empieza a segregar toda una neuroquímica saludable, que es equivalente a ansiolíticos”, asegura Asensio. Esto se traduce en una bajada del cortisol, un aumento de la oxitocina y una disminución del riesgo de hipertensión, accidentes cerebrovasculares e incluso diabetes. El libro ofrece herramientas para elegir y cuidar las relaciones. Para Asensio, la base es la atención y la escucha: “El primer deber del amor es escuchar, y un gran gesto de amor es la atención”. A partir de ahí, valores como la empatía, el respeto y el sentimiento de pertenencia son fundamentales para que una persona se sienta reconocida y digna de ser querida por quien es. La autora también introduce el concepto de “responsabilidad afectiva”, recordando que cada acción o palabra tiene un efecto en el organismo del otro. Gracias a las neuronas espejo, el cerebro humano está diseñado para la empatía, hasta el punto de que hacer daño a otra persona activa el área del dolor no solo en el otro, sino también en uno mismo. Saber cuándo una relación no funciona es igualmente vital. Asensio aclara que no se trata de señalar a “personas tóxicas”, sino de reconocer combinaciones que no son saludables. Aprender a decir adiós con salud, ya sea en el trabajo, la amistad o la pareja, es clave. En este proceso, el perdón es una herramienta para liberarse del propio dolor: “Te perdono porque quiero soltar este dolor o este rencor que he vivido a tu lado”. La inspiración para el libro proviene de sus 25 años de experiencia clínica, donde constató que los pacientes “se enferman en el vínculo y se sanan en el vínculo”. Con esta obra, Ana Asensio busca reivindicar, desde la ciencia, que volver a conectarnos con calidad no es una cuestión superficial, sino una necesidad biológica para sentirnos plenos y vivir una vida más larga y saludable.
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