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Cantabria pierde sus tiendas: la gran paradoja de tener más autónomos pero menos comercios
Cope Zaragoza

Cantabria pierde sus tiendas: la gran paradoja de tener más autónomos pero menos comercios

La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha alertado de la progresiva desaparición del pequeño comercio en Cantabria, una situación que les ha llevado a afirmar: "Estamos perdiendo vida en las calles". Para revertir esta tendencia, la organización ha presentado el plan “Persianas Arriba”, una iniciativa que busca facilitar alquileres comerciales asequibles y evitar que los negocios de proximidad sean expulsados de los centros urbanos por la presión económica. Actualmente, Cantabria cuenta con más de 41.300 autónomos, una cifra que, aunque crece ligeramente, esconde una realidad compleja. Desde UPTA advierten de que el perfil del trabajador por cuenta propia está cambiando: mientras aumentan las actividades profesionales que no requieren un local físico, el comercio tradicional no deja de perder terreno, generando una peligrosa paradoja. El plan “Persianas Arriba” propone que los ayuntamientos de Cantabria impulsen una bolsa de alquiler comercial asequible. El presidente de UPTA, Eduardo Abad, ha explicado que los precios de los locales se han vuelto inasumibles para muchos emprendedores, lo que les impide iniciar o mantener sus proyectos en zonas atractivas, provocando un aumento de locales vacíos y una menor actividad en las calles. La propuesta también contempla incentivos para los propietarios de los locales. A cambio de ofrecer un alquiler a un precio razonable, podrían obtener beneficios fiscales y garantías en el cobro de la mensualidad. El objetivo es crear un sistema donde tanto el arrendador como el autónomo encuentren ventajoso el acuerdo. El análisis de UPTA revela un dato sorprendente: aunque la región supera los 41.300 afiliados al régimen de autónomos, en los últimos cuatro años Cantabria ha perdido 911 comercios. Esta cifra demuestra que, aunque el número total de autónomos crece, hay menos tiendas a pie de calle. El crecimiento del trabajo por cuenta propia se concentra en actividades científicas, servicios educativos, sanitarios o de atención social, que a menudo no requieren una gran infraestructura. En cambio, sectores como el comercio, el transporte o la agricultura descienden de forma preocupante, evidenciando un cambio estructural en el tejido productivo de la región. El cierre de un negocio no es solo una estadística, sino que tiene un impacto directo en la vida de los barrios. Con cada persiana que baja se pierde cercanía, trato personal, seguridad y actividad cotidiana, dejando calles más vacías y con una menor sensación de comunidad. Desde UPTA también se ha puesto el foco en la alta tasa de fracaso de los nuevos negocios. Según ha señalado Eduardo Abad, la tarifa plana puede ser una ayuda inicial, pero no garantiza la supervivencia. De hecho, "seis de cada diez autónomos que abren un negocio a través de la tarifa plana desaparecen en un plazo de dos años". Para Abad, el emprendimiento requiere más que una buena idea; necesita experiencia profesional, formación y conocimientos de gestión. Muchos autónomos comienzan su actividad sin un cálculo realista de los costes, y cuando las ayudas iniciales terminan, la carga de las cuotas, impuestos y pagos les hace fracasar. Finalmente, UPTA ha reclamado una rebaja del IRPF para los autónomos de cinco puntos tanto en el tramo autonómico como en el estatal. Esta medida, según sus cálculos, situaría la presión fiscal por debajo del 17% y supondría un ahorro de unos 1.600 euros al año para muchos, una cifra que podría marcar la diferencia entre continuar o cerrar.

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