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Adiós a las multas por aparcar en doble fila en la puerta de un colegio: los conductores están evitando las fotos de las cámaras de Tráfico levantando el maletero | Collector
Adiós a las multas por aparcar en doble fila en la puerta de un colegio: los conductores están evitando las fotos de las cámaras de Tráfico levantando el maletero
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Adiós a las multas por aparcar en doble fila en la puerta de un colegio: los conductores están evitando las fotos de las cámaras de Tráfico levantando el maletero

La guerra contra el aparcamiento indebido se ha intensificado en las grandes ciudades españolas con la implantación de los vehículos 'Multacar', unos coches patrulla equipados con tecnología de última generación capaces de detectar y sancionar infracciones en cuestión de segundos. A pesar de los intentos de algunos conductores por eludir las cámaras, la normativa es clara y los trucos tradicionales empiezan a quedar obsoletos. Madrid, Barcelona, Logroño, Sevilla y Salamanca son solo algunas de las capitales donde estos vehículos ya recorren las calles con un objetivo claro: poner fin a una de las infracciones más habituales y a la vez más controvertidas del entorno urbano, el estacionamiento en doble fila. Esta maniobra, tan extendida como sancionada, se ha convertido en el blanco perfecto para los ‘Multacar’, unos turismos dotados con una decena de cámaras en el techo que les proporcionan una visión de 360 grados, permitiéndoles multar sobre la marcha sin necesidad de que un agente descienda del vehículo. Antes de entrar a desgranar los estrategias que algunos conductores intentan emplear para evitar la sanción, conviene desmontar un bulo muy extendido. Circula la falsa creencia de que detenerse en doble fila está permitido si la maniobra no supera los dos minutos. Nada más lejos de la realidad. Tal y como recuerdan fuentes de la Dirección General de Tráfico (DGT) y de las ordenanzas municipales, nunca está permitido parar en doble fila. Lo que sí autoriza la normativa, en condiciones muy específicas, es parar durante un máximo de dos minutos en un lugar donde no se moleste ni interrumpa el flujo del tráfico, siempre que el conductor permanezca dentro del vehículo, con el motor apagado y sin poder descender del mismo. La doble fila, por definición, obstaculiza la circulación, por lo que queda automáticamente prohibida. La eficacia de los 'Multacar' ha disparado el número de denuncias. En la ciudad de Madrid, por ejemplo, existen dos variantes de estos sistemas: los destinados a sancionar a los vehículos que invaden el carril bus y aquellos que controlan las zonas SER (Servicio de Estacionamiento Regulado). Su rentabilidad es asombrosa. Según datos facilitados por los cuerpos de movilidad urbana, estos coches pueden llegar a imponer unas 25 multas por minuto, lo que los convierte en una herramienta extremadamente productiva para las arcas municipales. Además de la doble fila, estos patrullajes automatizados también detectan infracciones como circular sin seguro obligatorio, pasar la ITV en fecha o carecer de la documentación requerida. Ante este escenario de vigilancia masiva, ha reaparecido un viejo truco utilizado por los conductores más avezados de la capital. La estrategia consiste en levantar la tapa del maletero en aquellos coches cuya matrícula trasera se aloja precisamente en ese lugar. Al dejar la puerta trasera levantada, la placa de identificación queda oculta a la visión de las cámaras del 'Multacar', impidiendo que el sistema lea la matrícula y, en teoría, que pueda cursar la denuncia. Otro de los ardides más comunes afecta a la matrícula delantera. En este caso, los conductores que aparcan en doble fila intentan pegar su vehículo con el parachoques lo más cerca posible al coche que tienen delante. El objetivo es que el ángulo de visión de las cámaras del patrulla no pueda captar la chapa metálica con los números y letras, quedando así también fuera del alcance del sistema de reconocimiento. Sin embargo, los responsables de movilidad advierten que estos trucos han perdido gran parte de su efectividad. Los ‘Multacar’ no solo se basan en la captación de imágenes en el espectro visible; están equipados con sistemas infrarrojos que les permiten multar con total nitidez incluso en condiciones de baja luminosidad o de noche. Además, el copiloto del vehículo supervisa una tablet en tiempo real donde van apareciendo las imágenes captadas por las cámaras. No se trata de un proceso automatizado al 100%: las posibles infracciones son validadas visualmente por un operador antes de remitir la sanción. Posteriormente, la propuesta de multa pasa a un centro de procesado de datos donde se verifica la identidad del titular del vehículo y se formaliza la denuncia, que finalmente llega al domicilio del infractor. En conclusión, aunque levantar el maletero o esconder la matrícula delantera entre coches pueda parecer un recurso ingenioso, la tecnología de los ‘Multacar’ está diseñada para sortear estos obstáculos. La única forma segura de evitar la multa de 200 euros (o más, según la ordenanza municipal) que conlleva aparcar en doble fila es, sencillamente, no hacerlo. Circular con precaución y respetar las normas de estacionamiento sigue siendo, frente a cualquier truco, la mejor y más económica opción.

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