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La Consejería de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente ha confirmado oficialmente la aparición de la primera mancha de mildiu de la campaña en La Rioja. El hallazgo ha tenido lugar en un viñedo de San Asencio, propiedad del viticultor Santiago Sodupe, en el paraje de Villarrica, una zona junto a la Ribera del Najerilla que ya es reincidente. Las condiciones meteorológicas, con las lluvias de abril y la humedad de mayo, han creado el caldo de cultivo perfecto para la temida plaga. Sodupe, un veterano del campo, relata la batalla preventiva que ya ha estado librando. "Llevo tres tratamientos desde el 26 de abril porque es una viña muy propensa", explica. A pesar de sus esfuerzos, la aparición del hongo le obliga a seguir invirtiendo en tratamientos, lo que agrava la falta de rentabilidad que sufre el sector. Sin embargo, no se rinde y confía en la tecnología: "Tratando con productos fitosanitarios de última generación, yo creo que lo podremos sacar adelante". Las consecuencias del mildiu, si no se controla, son devastadoras, ya que el hongo "se come la uva y a la hora de vendimiar, no está". Con 43 años de experiencia a sus espaldas, Sodupe recuerda con temor una campaña especialmente virulenta: "He visto estar echando sulfato y ver salir las manchas, ir por el renque con el tractor y verlas salir". La simple idea de que algo así se repita este año es alarmante, como él mismo advierte: "Como venga eso, este año, ya nos podemos preparar". Más allá de la plaga, las palabras de Sodupe revelan un problema más profundo: la situación de la agricultura es "insostenible". El viticultor se hace eco del sentir generalizado en la comarca, donde muchos profesionales buscan un segundo trabajo por las mañanas para poder mantener su actividad en el campo por las tardes. "La gente está muy triste, el motor de La Rioja se está hundiendo", lamenta. Esta crisis se refleja también en la falta de relevo generacional. Sodupe, con una hija de 18 años estudiando Enfermería y un sobrino en formación, les anima a labrarse un futuro fuera del campo, aunque la tierra "ahí lo van a tener siempre". A pesar de las dificultades, defiende con orgullo el valor de su trabajo y del paisaje riojano: "Es turismo, es vida, es alegría, es naturaleza". Ser el primero en detectar la plaga le ha valido a Sodupe un "premio" de 500 euros y un trofeo por parte de la Consejería, un "honor" que ya ha tenido en años anteriores. Esta vez ha localizado dos manchas del tamaño de una "moneda de 2 céntimos" y otra algo mayor. Un pequeño aviso que marca el inicio de una nueva y complicada batalla en los viñedos de La Rioja.
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