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Carlos Alcaraz tiene solo 23 años. Sin embargo, si decidiera retirarse en este preciso momento, ya sería uno de los mejores jugadores de la historia. Desde su llegada a la élite del tenis poco se ha debatido sobre su impresionante potencial, pero mucho de su supuesta falta de ambición. Todos, expertos y aficionados, han visto en él al sucesor de Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic como candidato a ser el más grande de todos los tiempos. Sin embargo, muchos han sido también quienes han afirmado que no llegaría tan lejos por falta de hambre. El tenista español pocas veces entra al trapo en este tipo de debates. Nunca, o casi nunca, ha deslizado que su ambición sea ser el mejor de siempre. Sin embargo, tampoco ha descartado poder llegar a serlo. Talento y juventud tiene para completar el reto. Lo único que siempre ha tenido claro es que todo lo que consiga, sea mucho o sea poco, lo hará a su manera, confiando en su gente y en su método. De momento, lo que es una evidencia es que está rompiendo todos los registros del noble arte de la raqueta. De hecho, a principios de temporada se convirtió en el tenista masculino más joven de la historia en ganar los cuatro 'Grandes'. Y tras vencer a Djokovic en Australia no dijo que su sed de títulos se hubiera agotado. Ni tampoco que le fuera la vida en ganar el siguiente 'Grand Slam'. De hecho, ahora mismo ni siquiera se sabe cuál será el siguiente que dispute. Tras lesionarse en el Master 1000 de Montecarlo y llegar mermado al Conde de Godó, donde tuvo que retirarse sin poder jugar los octavos de final, el futuro de 'Carlitos' sigue siendo incierto. Se ausentó del Mutua Madrid Open, del Master 1000 de Roma y confirmó con mucha antelación que tampoco estaría en Roland Garros , una ausencia que sorprendió a todos pues nadie esperaba que la lesión que padece en la muñeca fuera tan grave. Sin embargo, al murciano le ha tocado parar y pensar, no solo en su cuerpo, sino también en su mente. Precisamente sobre lo que piensa del mundo que le rodea hablaba hace unos meses en una entrevista concedida a la revista Vanity Fair mientras disputaba el Master 1000 de Miami y que ha visto la luz ahora. El español hacía balance de todo lo que conlleva ser una estrella mundial, un traje que no se puede quitar ninguna de las 24 horas del día. «Es estresante porque tienes que pensar en todo momento en lo que haces, en qué momento lo haces y en dónde estás y, como cualquier persona, tenemos nuestros días buenos y nuestros días malos. Hay días en que nos levantamos y no nos apetece hacer nada, pero aun así tenemos que ir y a lo mejor reaccionamos de una manera que no toca». Carlos se sincera y se evade de la hipocresía que supondría, por un lado, no reconocer que tiene una vida única, pero a la vez, esconder que quiere cosas que no tiene a su alcance: «Sé que estoy viviendo una vida de ensueño, una vida que siempre he soñado. Pero a veces me gustaría tener más momentos para mí, para hacer las cosas que haría un chaval de mi edad». Esa vida tan particular también le ha obligado a madurar rápido y a vivir con una independencia de todo impropia para un chico que apenas supera los 20 años: «Con el tiempo, te vas dando cuenta de lo que necesitas. Ha habido momentos en los que no he parado, no he desconectado, y eso ha acabado en que no he estado jugando un buen tenis o me he lesionado, o... Dejémoslo en que no ha acabado bien». Para 'Carlitos', en esta fase más madura de su vida, tan importante es cuidar su físico como su cabeza: «Hay mucha gente que está obsesionada, con razón, con la estética corporal, pero para mí es igual de importante cuidar tu cabeza. Yo creo que es igual o incluso más importante que cuidar tu cuerpo». El ganador de 7 'Grand Slams', a pesar de su juventud, no puede evitar mirar su carrera deportiva con la perspectiva que le obliga la leyenda que está construyendo paso a paso. Y le genera una cierta obsesión verse con una fecha de caducidad, al menos al máximo nivel: «Yo tengo claro que tengo mucho por delante e intento no pensar en que me quedan 12 o 15 años de carrera porque me agobio». Haberse medido con astros como Rafa Nadal, ya retirado, y Novak Djokovic, en la recta final de su carrera, le hace tener todavía más cercano que un día su chispa también se acabará. Sin embargo, hoy por hoy todavía tiene un largo camino por andar de la mano de Jannik Sinner. Junto al italiano promete escribir otra página dorada del tenis, quien sabe si la más brillante. «Le estamos mostrando al mundo que nosotros podemos saltar a la pista y dar lo mejor de nosotros, intentar buscar la manera de hacerle el mayor daño posible al otro en la pista, y luego, fuera de ella, ser dos chavales que se llevan muy bien. Nos ayudamos mutuamente a intentar dar lo mejor de nosotros. Aunque luchemos por lo mismo, no hay necesidad de odiarnos porque queramos lo mismo». Eso sí, reconoce que su situación es difícil tener una amistad, aunque no lo descarta: «Cuando compites a este nivel, tener una amistad muy cercana es complicado. Pero se puede. Y yo soy partidario de que pase». Hasta en eso podrían compararse con Nadal y Federer. Sin embargo, hoy por hoy rehúye cualquier espejo. «No es nada comparable a las rivalidades históricas que se han dado en el tenis porque todavía nos quedan muchos años por delante. Ojalá juguemos el uno contra el otro muchas más veces, en muchas finales, y nos vayamos repartiendo los principales torneos». De Alcaraz siempre se ha intentado que sea el nuevo Nadal. Pero él siempre ha tenido claro su estilo, tanto en el tenis como en la vida. «A ver, intento que no sea un desastre, pero si hay algo que quiero hacer, lo hago. Me volvería loco si escuchara la opinión de todo el mundo, ¿no?». Tampoco lo hace con quienes critican su gestualidad en la pista, ya que considera que eso no son críticas constructivas hacia su juego. «Todo el mundo puede dejar un comentario con facilidad, puedes herir a un deportista con tan solo un comentario». «Es como yo juego, como me gusta jugar y como quiero jugar. Cuando veo que la gente se entretiene y disfruta, yo también lo paso bien. Tengo un estilo propio, el estilo que he creado y que he entrenado para perfeccionar. No he copiado a nadie. La gente sabe que soy Carlos Alcaraz». Y con su estilo espera Alcaraz algún día mirar hacia atrás y sentir que ha cumplido la mayoría de los retos de su carrera: «Hay récords que quiero y que persigo, pero son para poder repasar mi carrera, cuando esta termine, y ver lo que he hecho y dónde me sitúo al compararme con otros. Pero sí que es bonito ver tu nombre en ciertos sitios».
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