COPE
La actualidad continúa con la mirada puesta en el hospital Gómez Ulla de Madrid, donde permanecen en cuarentena los 14 españoles repatriados del Hondius. Mientras el paciente que ha dado positivo se mantiene estable con fiebre y recibiendo oxígeno, una de las enfermeras del centro ha detallado cómo funciona la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel donde se encuentra ingresado. Se trata de un auténtico “búnker sanitario” ubicado en la planta 22 del hospital militar, diseñado específicamente para contener los patógenos más letales. Silvia Balcarce, enfermera en el Gómez Ulla desde hace 18 años y delegada sindical de Satse, ha explicado en 'La Tarde' de COPE cómo es por dentro esta unidad. Inaugurada en diciembre de 2015 tras la crisis del ébola, cuenta con tecnología y protocolos de máxima seguridad para evitar cualquier tipo de contagio al exterior. Una de las características fundamentales de la unidad son sus habitaciones de presión negativa. Según ha detallado Silvia Balcarce, este sistema de ventilación “aspira más cantidad de aire del que sale”, lo que provoca que, al abrir la puerta, “el aire de fuera entra dentro”. De esta forma, se confina el virus en el interior de la estancia. “Es imposible que ese virus contaminado, por así decirlo, pueda salir afuera. Eso no ocurre en una habitación convencional de cualquier hospital”, ha asegurado la enfermera. Además, cada habitación dispone de una esclusa anexa, una “zona de sucio” donde el personal sanitario se retira el equipo de protección individual (EPI). Esta área está equipada con una ducha de emergencia, lavabos con agua hiperclorada y un espejo para supervisar el proceso de retirada del traje, una tarea que también vigila un observador para garantizar que se realiza correctamente. Los protocolos varían entre el paciente infectado, ingresado en la planta 22, y los 13 contactos sanos, que se encuentran en la planta 13. Estos últimos siguen un “aislamiento de contacto y respiratorio”, lo que obliga al personal que los atiende a utilizar un EPI compuesto por “bata impermeable, la mascarilla FFP2, los guantes desechables y gafas para la protección ocular” si hay riesgo de salpicaduras, ha explicado Balcarce. La higiene de manos es otro pilar fundamental del protocolo. Actualmente, los 13 repatriados que dieron negativo en las pruebas PCR se encuentran en “habitaciones individuales, aislados completamente” y sin contacto entre ellos ni acceso a zonas comunes. Silvia Balcarce ha señalado que esta situación podría cambiar si las próximas pruebas, que se realizarán una semana después de su ingreso, vuelven a ser negativas. “Si las PCRs son negativas todas y ellos no tienen síntomas, puede que se relajen las medidas de aislamiento”, ha comentado. A pesar de la situación, durante su entrevista con Pilar García Muñiz, la enfermera ha asegurado que el hospital “funciona con total normalidad”. Balcarce ha recordado que la unidad de aislamiento no es nueva y que el personal está formado y tiene experiencia en tratar enfermedades infectocontagiosas, como fiebres hemorrágicas del Congo-Crimea o el propio ébola. “Cuanta más información tienes y cuanto más conocimientos tienes, mejor haces tu trabajo”, ha afirmado. En este sentido, ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad a la población, garantizando que el personal que atiende a estos pacientes está perfectamente cualificado. “Solamente la persona que sepa y que esté formada va a poder atender a estas a estas personas”, ha subrayado, una garantía que les ha sido reiterada desde el comité de seguridad y salud del centro.
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