ABC
Disfrutar del buen tiempo, pasear bajo el sol y aprovechar los días al aire libre son algunos de los mayores placeres de la vida, especialmente en lugares con tanta luz como en Sevilla. Sin embargo, la piel tiene memoria y el sol, si no se toma con cabeza, puede pasarnos una factura muy alta. El cáncer de piel es una realidad que sigue aumentando cada año, pero también es uno de los más fáciles de curar si se pilla a tiempo. Para entender mejor cómo protegernos y qué señales no debemos pasar por alto, en ABC hemos hablado con el doctor Julián Conejo-Mir , uno de los dermatólogos más reconocidos de nuestro país. Para él, la clave del éxito está en la prevención y en no subestimar esas pequeñas marcas que aparecen en nuestro cuerpo. Podría parecer que después de tantos años escuchando anuncios y consejos médicos, todos sabemos perfectamente cómo protegernos del sol. Pero la realidad en las consultas de dermatología es muy diferente. El doctor Conejo-Mir nos confiesa que, aunque parezca mentira, el mayor desafío al que se enfrentan hoy en día los médicos sigue siendo insistir en la prevención . «La mentalidad de que hay que aplicar un protector solar, de que tiene uno que tener cuidado con el sol y no exponerse a ciertas horas, parece que ya la hemos insistido durante años, pero no es suficiente », lamenta el especialista. Los datos que manejan los expertos son bastante preocupantes. A pesar de toda la información que tenemos a mano, esos consejos todavía no han calado en el 90% de la población según el doctor. De hecho, los estudios demuestran que solo el 40% de los españoles se protege del sol de una manera correcta. Y es que seguimos asociando el protector solar únicamente a los días de vacaciones, en la playa o en la piscina, olvidando que el sol nos da cada vez que salimos a la calle, vamos a trabajar o nos sentamos en una terraza. Uno de los errores más comunes que cometemos es pensar que un tumor en la piel va a ser algo llamativo, grande, doloroso o con un aspecto muy feo desde el primer día. El doctor Conejo-Mir quiere romper por completo con este mito para evitar que nos confiemos. «No pensemos que el cáncer de piel es algo terrible, feo, doloroso, grande. No, no. El cáncer de piel empieza pequeño y crece poco a poco y no duele y no molesta», advierte el dermatólogo. Precisamente ahí radica su peligro, ya que como no nos quejamos de dolor ni sentimos ninguna molestia, tendemos a dejarlo pasar pensando que es una simple mancha de la edad, una verruga o un granito tonto. Por eso, el especialista insiste en que nadie debería dar por buena una lesión pequeña en su cuerpo si nota que lleva bastante tiempo ahí, que no termina de curarse, que tiene un aspecto raro o que llega a sangrar. Es por eso que Conejo-Mir insiste en que cualquier marca en la piel que cambie de forma o de color, sangre o haya crecido en los últimos meses debe ser revisada por un profesional. La parte positiva es que el proceso para quedarnos tranquilos es sencillísimo. No hay que pasar por pruebas dolorosas ni pasar días de angustia esperando resultados. Es tan fácil como enseñarle la mancha al dermatólogo: « Se diagnostica en un minuto y el tratamiento tiene una probabilidad de éxito del noventa y nueve por ciento», asegura el doctor Conejo-Mir. Todo son ventajas cuando se actúa rápido, el único problema real surge cuando lo dejamos pasar demasiado tiempo y acudimos a la consulta cuando ya es tarde. Se suele decir que vivir en Sevilla es una maravilla, pero la cantidad de radiación solar que se recibe aquí es altísima durante casi todo el año. Para disfrutar del día a día sin poner en riesgo nuestra salud, el doctor propone algunos trucos muy sencillos de aplicar. El primero es tan básico como buscar la sombra . Afortunadamente, Sevilla cuenta con bastantes calles estrechas y varias avenidas con grandes árboles que nos protegen del sol de forma natural. El truco está en aprovechar esos caminos frescos, evitar salir a la calle a las horas centrales del día (cuando el sol pega con más fuerza) y ayudarnos de complementos como un buen sombrero, unas gafas de sol homologadas y ropa adecuada que nos tape los brazos y los hombros si vamos a estar expuestos. Y, por supuesto, la crema solar . El doctor Conejo-Mir utiliza una comparación muy buena para que explicar la importancia de este producto en la rutina diaria de cada persona: «El protector solar para nosotros debe ser como cepillarnos los dientes, algo habitual en el día a día ». No se trata de ponérselo solo cuando hace mucho sol o calor, sino de integrarlo como un paso más cada mañana antes de salir de casa. Hay que saber elegir uno adecuado para cada tipo de piel pero, según nos recuerda el dermatólogo, si somos constantes y nos lo aplicamos todos los días del año, el éxito para mantener nuestra piel sana lo tenemos medio asegurado.
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