Faro de Vigo
Llegar a casa y que el perro salte, mueva la cola o busque caricias suele interpretarse como una muestra de cariño. Y, en la mayoría de los casos, lo es. Sin embargo, cuando esa reacción se vuelve excesiva, nerviosa o difícil de calmar, puede ser una señal de que el animal ha sufrido estrés durante la ausencia de su cuidador.
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