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La Universidad de Córdoba estudia implantar sistemas de detección de pinganillos e IA en la PAU | Collector
La Universidad de Córdoba estudia implantar sistemas de detección de pinganillos e IA en la PAU
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La Universidad de Córdoba estudia implantar sistemas de detección de pinganillos e IA en la PAU

Aún hay que aprobar el reglamento, pero desde la UCO ya han buscado el sistema que permitiría localizar a los tramposos sin perturbar a las personas que usan dispositivos por temas de salud La Universidad de Córdoba (UCO) estudia implantar sistemas de detección de dispositivos electrónicos en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) para evitar posibles fraudes mediante pinganillos, móviles, gafas y relojes inteligentes o bolígrafos tecnológicos. La medida, no obstante, todavía no está aprobada y depende tanto del desarrollo de un reglamento interno como de la coordinación con el resto de universidades andaluzas. La directora de Acceso y del Centro Intergeneracional de la UCO, Ana Belén Martínez, ha explicado que cada año se detectan intentos de copia durante las pruebas y que la sofisticación de los dispositivos obliga a adaptar los mecanismos de control. “Todos los años pillamos a alguien con el móvil y algunos años hemos pillado a alguien con pinganillo”, señala. Según explica, algunos de estos dispositivos son prácticamente invisibles y difíciles de localizar a simple vista. “Hay pinganillos que se introducen en el oído y necesitan un imán para extraerlos, así que resulta imposible detectarlos visualmente”, apunta. Desde la universidad insisten en que no se trata de instalar inhibidores de señal, algo prohibido por la normativa, sino detectores portátiles capaces de identificar la presencia de dispositivos electrónicos activos en las aulas. “Son solo detectores, no tienen nada que ver con los inhibidores”, recalcan desde la institución académica. La idea que se estudia pasa por utilizar pequeños dispositivos manuales (similares a un detector de metales) durante el desarrollo de los exámenes para localizar señales electrónicas mientras los estudiantes realizan las pruebas. La intención sería detectar posibles irregularidades sin interferir en el examen ni alterar las comunicaciones. La UCO subraya además que el sistema sería completamente inocuo y compatible con dispositivos médicos o de asistencia personal, como audífonos o aparatos relacionados con enfermedades como la diabetes. “No es invasivo y está pensado para molestar lo menos posible”, explican. De hecho, la universidad trabaja en fórmulas para que las alertas no sean sonoras y no interrumpan la concentración de los alumnos. La institución académica ya ha analizado experiencias previas desarrolladas en otras universidades, especialmente en pruebas para mayores de 25 años, y trabaja junto al Vicerrectorado de Transformación Digital para evaluar qué tecnología podría implantarse en el futuro. Además de los tradicionales móviles y pinganillos, la universidad admite su preocupación por la aparición de nuevos dispositivos cada vez más difíciles de detectar. “Ahora hay gafas inteligentes, anillos, bolígrafos tecnológicos… La sofisticación nos ha dejado un poco pasmados”, reconocen. En cualquier caso, la UCO insiste en que todavía no existe ninguna decisión definitiva. Según remarcan responsables universitarios, el reglamento aún no ha sido aprobado por el Consejo de Gobierno y tampoco se ha realizado ninguna compra de equipos. La universidad asegura que cualquier medida se adoptará de forma coordinada con el resto de universidades andaluzas y con el respaldo de los rectores. “Lo único que estamos haciendo es adelantarnos y prepararnos por si finalmente se decide implantar estos sistemas”, concluyen desde la institución.

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