ABC
Con la Liga ya ganada por el Barcelona y perdida por el Madrid, y con el Oviedo descendido aritméticamente, el foco en el Bernabéu vira esta noche a lo ambiental. En una temporada muy complicada, será la primera aparición del equipo tras la doble pelea de Tchouaméni y Valverde, el pulso de Mbappé y la rueda de prensa de Florentino anunciando elecciones y atacando a la prensa. Muchas cosas han pasado desde el 2-1 al Alavés del pasado 21 de abril, el último partido de los blancos en su casa, y veremos cómo reacciona el Bernabéu a todos estos acontecimientos. «Yo he conocido el Madrid sin Florentino y el Madrid de los últimos 26 años de Florentino, y me quedo con este. El aficionado es consciente de que lo que ha conseguido va mucho más allá de los títulos. Es que no hay duda de que, junto a Santiago Bernabéu, son las dos personas más influyentes de nuestra historia», dijo ayer Arbeloa en la sala de prensa de Valdebebas. El entrenador del Madrid, como ha hecho desde el primer día, se mantuvo fiel al mandatario : «El madridista que escuchó ayer al presidente está de acuerdo en que defendamos nuestro club. Hay una doble vara de medir y se nos trata distinto que a otros equipos, pero nadie nos va a decir qué hacer ni cómo pensar». Eso justo tendrá que hacer esta noche la afición merengue. El viernes es festivo en la capital por el día de San Isidro y eso minimiza el intempestivo horario de las 21.30 horas. Otra cosa será cuántos de los socios habituales acudan al estadio. Un Bernabéu que esta temporada ya ha tenido algunos incendios contra su equipo. Tras la eliminación en Copa frente al Albacete, se vivió una de las mayores broncas de la historia reciente del club en el Madrid-Levante de Liga. En aquel partido del 17 de enero, Vinicius, Valverde, Bellingham, Camavinga y Huijsen se llevaron la repulsa de su afición, con especial ensañamiento hacia el brasileño y también hubo un par de momentos de gritos de 'Florentino, dimisión' por un sector de la grada. Después de aquello, la derrota en Lisboa (4-2) en la última jornada de la fase de grupos de la Champions, que condenó al Madrid a la repesca, también provocó otro terremoto en el Madrid-Rayo, partido ganado con un penalti en el minuto 100. La afición volvió a señalar a alguno de sus jugadores. Un enfado que apaciguó la eliminatoria ante el City más la ilusión de eliminar al Bayern y de remontar la diferencia de puntos en Liga, pero nada de eso ha acabado pasando y el malestar en un número amplio de aficionados está ahí. El partido contra el Oviedo servirá de termómetro quizás de cómo de cerca o de lejos está ahora mismo el madridismo de Florentino, como el propio presidente está buscando con este movimiento electoral, pero también de los jugadores, en especial de Mbappé. Arbeloa, antes del entrenamiento de ayer, aseguró que confiaba contar con él en la convocatoria: «Vamos a ver si puede hoy (por ayer) terminar la sesión de entrenamiento (y eso sucedió). El martes sí fue así y si hoy lo hace y está disponible, seguro que tendrá minutos y podrá demostrar en estos tres partidos su compromiso con el club». Mbappé no juega desde que salió lesionado en el minuto 81 del Betis-Real Madrid del pasado 24 de abril y su forma de recuperarse durante estas tres semanas ha provocado malestar en el madridismo y en el vestuario. El francés, hasta ahora, había salido prácticamente indemne de los pitos del Bernabéu, pero la pasión y el amor de una parte de la afición hacia Kylian ha sufrido algunas grietas con todo lo que ha pasado a su alrededor. Si entra en la lista, que todo hace indicar que será así, y tiene minutos, será uno de los focos del partido. Otro estará en Carvajal. El capitán del Real Madrid ya se ha recuperado de la fisura de la falange distal del quinto dedo del pie derecho y Arbeloa también desveló que la idea era que entrara en la convocatoria. El capitán del Real Madrid está antes sus últimos tres partidos en el club de su vida. Salvo giro totalmente inesperado de guion, el club no le va a ofrecer la renovación y la idea es que tenga ante el Athletic, en la última jornada, una despedida a altura de su brillante historia en el club
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