Ultima Hora Mallorca
Dormí y soñé que la vida era belleza, desperté y descubrí que la belleza de la vida era servir. A lo menos así lo creo, y así quiero elevar la frase a una categoría de plenitud y realismo, y al mismo tiempo atribuirle la suprema expresión del ideal evangélico: no he venido, decía Jesús, a que me sirvan sino a servir, «echó agua en una jofaina, se ciñó con una toalla y se puso a lavar los pies a sus apóstoles» (cf. Jn13, 3-15).
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