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Osasuna se la juega: del sueño europeo a la agónica lucha por la permanencia | Collector
Osasuna se la juega: del sueño europeo a la agónica lucha por la permanencia
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Osasuna se la juega: del sueño europeo a la agónica lucha por la permanencia

Osasuna ha llegado al final de liga con el pulso acelerado y el margen de error reducido al mínimo. Lo que hace apenas unas semanas parecía una recta final orientada a Europa, hoy se ha convertido en una carrera de resistencia por asegurar la permanencia en las dos últimas jornadas, ante el Espanyol en El Sadar y el Getafe en su campo. El equipo navarro se enfrenta a un escenario de máxima tensión, con la necesidad de puntuar para no depender de otros resultados. El desenlace de la temporada queda en manos de dos partidos que prometen ser instensos y mucho más que un simple trámite. Jornadas unificadas para vivir con la radio para saber resultados y situación de la clasificación en cada momento. El recorrido hasta este punto tuvo momentos brillantes, como la victoria en El Sadar contra el Real Madrid. Aquel triunfo, con gol de Raúl García de Haro en el tramo final del partido para ganar 2-1, reforzó la sensación de que Osasuna podía aspirar a cotas más altas y mirar hacia arriba con argumentos sólidos. El verdadero punto de inflexión emocional llegó con la victoria frente al Sevilla, donde el equipo remontó con un cabezazo de Catena que ponía el 2-1 para alcanzar los 42 puntos. Tras el pitido final, los jugadores celebraron con la afición lo que parecía una permanencia encarrilada, un gesto que reflejó el desahogo del vestuario. Sin embargo, a partir de ese momento, la racha de resultados no acompañó. En los once partidos siguientes a la victoria contra el Madrid, Osasuna solo ha ganado dos encuentros (Girona y Sevilla), ha empatado tres (Mallorca, Alavés y Betis) y ha perdido seis, contra Valencia, Real Sociedad, Athletic, Barça, Levante y Atlético de Madrid. Algunas de estas derrotas fueron especialmente dolorosas. En Vitoria, el equipo vio cómo le empataban en el descuento, y contra el Levante perdió por 3-2 tras haberse puesto 0-2 en el marcador. Tampoco se lograron buenos resultados en días marcados en rojo, como ante el Mallorca o un Atlético de Madrid con ocho bajas importantes. En los cruciales encuentros en El Sadar el rival se adelantó por 0-2. Ahora el escenario es muy distinto. Osasuna afronta las dos últimas jornadas con la necesidad de certificar su objetivo principal: la permanencia en Primera División. El choque frente al Espanyol en El Sadar se presenta como una primera prueba de madurez, donde la afición volverá a ser clave. Alessio Lisci ya ha pedido la unión del osasunismo para afrontar la última batalla en El Sadar. Después llegará el desplazamiento a Getafe, un partido que podría definir el balance de una temporada que ha oscilado entre la ilusión y la incertidumbre. En apenas unas semanas, el equipo ha transitado del entusiasmo europeo al vértigo de tener que asegurar la categoría. La gran desventaja que tiene Osasuna en este final de temporada es que se enfrenta a dos rivales que se la juegan, unos la permanencia y otros Europa. Por lo que la intensidad del rival será muy superior a la de otros equipos que ya no se juegan nada, especialmente los conjuntos con muchos internacionales, quienes ya piensan en el próximo Mundial de Fútbol. En definitiva, el contraste resume a la perfección el desconcertante cierre rojillo: de ganar al Real Madrid y mirar a Europa, a celebrar con 42 puntos una salvación que aún no estaba certificada, y terminar jugándose todo en las dos últimas fechas. El margen entre el éxito y la decepción ha sido mínimo. Ahora, Osasuna necesita convertir la tensión en reacción para que una temporada prometedora no quede empañada por un final amargo.

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